Blanco y Nuñez o Nuñez y Blanco han firmado un acuerdo sobre el AVE, que hasta han bautizado como “Acordo do Obradoiro”. Han ido al Hostal, que como saben es un establecimiento donde el Estado alquila camas. Nunca se utilizo Obradoiro tan en vano. ¿Acuerdo? Los acuerdos del Estado se plasman en los Presupuestos Generales del Estado. ¿Acuerdo? Sera en castellano, porque en el idioma de Galicia lo que han firmado el ministro de Fomento y el Presidente de la Xunta ha sido un “trasacordo”. Con motivo de tal firma, que aumento unos euros el gasto publico innecesario, se puso como ejemplo aquel acuerdo sobre las autovias con la Meseta que firmaron Fraga y Cosculluela, el 28 de noviembre de 1990. Segun una publicacion de la Xunta de 1993, "en este acuerdo se establecio el compromiso para realizar las Autovias "Rias Bajas" (entre Vigo-Ourense y el limite de la pramora" y "Noroeste" (entre A Coruña-Lugo y el limite con la provincia de Leon), fijandose como fecha limite para su entrada en servicio el año 1995. Ademas se recogen actuaciones en el corredor Norte-Sur".
Las obras de la autovia "Rias Baixas" (De Benavente a Porriño) comenzaron en septiembre de 1993 y puso en servicio el 29 de diciembre de 1998. La ejecucion de la del "Noroeste" (De Benavente a Coruña) se inicio en 1993 y alcanzo la puesta en servicio en julio de 2002. ( La Autopista del Atlantico se termino en 2003). Pues bien, antes de que Fraga y Cosculluela estamparan la firma en los papeles, el asunto de las autovias gallegas para romper el secular aislamiento de este pais fue objeto de una comparecencia del ministro Cosculluela en la Comision de Industria, Obras Publicas y Servicios del Congreso de los Diputados, a instancia del diputado madrigallego Jose Luis Nuñez Casal, “sobre previsiones de su Ministerio en relacion con la construccion de las autovias que enlacen a la Comunidad Autonoma de Galicia con la Meseta, tanto en lo referente a su trazado y plazos de ejecucion como a las negociaciones y, en su caso, acuerdos realizados con la Xunta de Galicia". En el “Diario de Sesiones” del 10 de octubre de 1990 esta el texto integro de aquel debate, que puede resultar instructivo ante lo que se avecina con el AVE.
oOo
Señor PRESIDENTE: Pasamos a tramitar la siguiente
comparecencia, sobre las previsiones del Ministerio de
Obras Públicas, en relación con la construcción de las autovías
que enlacen a la Comunidad Autónoma de Galicia con la Meseta, tanto en lo referente a su trazado y plazos de ejecución como a las negociaciones y, en su caso, acuerdos realizados con la Xunta de Galicia, planteada por el Grupo de Izquierda Unida.
Para informar sobre esta cuestión, tiene la palabra el señor
Ministro de Obras Públicas.
El señor MINISTRO DE OBRAS PUBLICAS Y URBANISMO
(Sáenz Cosculluela): Señorías, en aras de la brevedad
que me ha solicitado el señor Presidente de la Comisión, voy
a prescindir de la lectura de una respuesta amplia y les voy a ofrecer una breve síntesis por si con ello es suficiente.
Su señoría sabe que el Plan General de carreteras vigente
contemplaba en Galicia las siguientes actuaciones:
acondicionar en su totalidad los aproximadamente 1.600
kilómetros de la red que pertenece a las competencias del
Estado en el territorio de Galicia y, además, construir los
tramos que estaban pendientes de realización en la autopista
del Atlántico, en el corredor Norte-Sur, paralelo a
la nacional 550.
El Ministerio está abordando la inversión del Plan general
de carreteras para acondicionar completamente la
red, de interés general del Estado, en Galicia, con una inversión
que ronda -permítame que hable en números redondos-
los cien mil millones de pesetas.
El Ministerio ha abordado, a través de la empresa pública
concesionaria, el cierre de la autopista entre Santiago
norte-Santiago sur, Pontevedra norte-Pontevedra sur.
Además, el Ministerio ha acometido la construcción de la
autovía desde Vigo hasta la frontera portuguesa, incluyendo
el nuevo puente internacional. Y, por fin, ha abordado
también, y ha aprobado en Real Decreto al efecto,
la construcción de la autopista en el itinerario La Coruña-Ferrol o Fene-Guísamo, para completar el corredor. Y
ello a pesar de que es consciente el Ministerio de que es
un tramo seguramente no rentable, pero hemos pensado
que El Ferrol es una comarca que no va a tener un trataniento
territorial adecuado si no dispone del acceso a la
autopista y, por esa razón, se abordó con decisión esa
inversión.
Esto es exactamente lo que previó el Plan de carreteras
que aprobó esta Cámara casi por unanimidad, porque en
aquél momento se consideró que en el territorio de Gali-
cia el acondicionamiento absorbía tanto dinero como la
construcción de autovías en otros territorios donde las
obras son menos costosas.
La credibilidad del propio Plan de carreteras, la evolu-
ción económica que se ha producido desde los años 1985
I 1986, la evolución del tráfico y, qué duda cabe, la sensibilidad
de la opinión pública nos han llevado a entrar
en el debate de las nuevas actuaciones convenientes en
Galicia a lo largo de este último año, año y medio, primero con la Xunta de Galicia, presidida por el señor González Laxe y, depués, con el señor Fraga Iribarne tras su
toma de posesión como nuevo Presidente de la Xunta.
Efectivamente, hemos culminado estas conversaciones
con la Xunta de Galicia -que no tiene competencias en esta red, pero que, lógicamente, tiene interés en demandar
del Estado las actuaciones más convenientes-, henos
alcanzado un acuerdo, hoy todavía verbal -espero
y que pueda manifestarse mediante un protocolo cuando resolvamos los problemas jurídicos derivados de hacer objeto
de protocolo una actuación del Estado en carreteras
de su exclusiva competencia, problema jurídico que no
creo que tenga muchas dificultades, pero que hay que resolver
antes-, en virtud del cual, sin perjuicjo de esas inversiones
del primer plan, comencemos ya el programa
de autovías para Galicia.
Este programa requiere la elaboración de los estudios
económicos de los corredores, la redacción de un anteproyecto,
la información pública a efectos de impacto ambiental
y a efectos de expropiación, la expropiación forzosa,
la redacción de los proyectos técnicos de construcción,
para luego abordar las obras.
Por tanto, el Plan, según el acuerdo alcanzado, ha entrado
en acción mediante la adjudicación de los estudios
informáticos. Algunas voces han dicho que las obras tienen
que empezar ya, pero no se conoce todavía el inventor
de una carretera que no tenga ni proyecto ni redacción
de anteproyecto ni estudios geotécnicos ni todos los
preparativos inherentes a la construcción de una obra. A
nadie se le ocurriría empezar a construir una carretera o
una casa sin un proyecto.
La previsión es que en el año 1993 podamos comenzar
adjudicaciones de los tramos de autovía previstos, que
son los itinerarios desde Castilla-León hacia La Coruña,
pasando por Lugo, y hacia Vigo, pasando por Orense y Verín.
Estamos hablando de unas autovías extraordinariamente
largas y costosas.
La previsión, que ha sido objeto de esas manifestaciones
mutuas de acuerdo, por parte del señor Presidente de la Xunta
de Galicia y mía, como Ministro de Obras Públicas y Urbanismo, es adjudicar, cada año, en esos itinerarios
gallegos, el 30 por ciento de las inversiones de au-
tovía que se hagan en el resto del Estado español, que
creo que es justo. ¿Por qué esto? Porque en otros territorios
disponemos ya de autovía. El itinerario hacia Galicia
fue conceptuado en su momento como destinatario de
unos programas de acondicionamiento, concentrándonos
en el eje atlántico, pero qué duda cabe que la evolución
de la economía y de los tráficos, y la propia apertura del
mercado unitario europeo, lleva a que haya que intensificar
la actuación en el itinerario de Galicia, tanto hacia
la meseta como hacia la frontera. Por tanto, parece razonable
que Galicia tenga una cuota de inversión en autovías,
en los próximos años, comparativamente superior a
otros territorios, para equilibrar no ya la cuantía de las
inversiones -que ahora Galicia no sufre discriminación-,
sino en términos de vías de alta capacidad, una
vez resuelto el eje atlántico.
Ese es el contenido sustancial de lo que se ha llamado
acuerdo-coincidencia-compromiso entre el Ministerio de
Obras Públicas y el Presidente de la Xunta de Galicia.
Creo que con ello hemos demostrado, primero, una clara
predisposición al diálogo, como siempre he preconizado,
con todas las instituciones autonómicas, naturalmente
con independencia de quien gobierne en ellas, qué partido
o qué persona; segundo: creo que estos acuerdos-coincidencias-
compromisos reflejan una aspiración que todos hemos considerado legítima, razonable y justa; y tercero:
creo además que los términos de este acuerdo-compromiso-
coincidencia responden a las posibilidades materiales
de actuación. Yo bien sé que habrá demagogos que dirán
que las obras pueden empezar el mes que viene; pero no
creo que haya nadie responsable en este país que se atreva
a construir una autovía sin los correspondientes estudios
de impacto ambiental, si son de nuevo trazado, de anteproyecto
de trazado, de información pública para los expropiados
y de la propia redacción de los proyectos de
construcción. Es el «iter» que se ha seguido en toda obra
pública desde los tiempos en que la obra pública,estaba
adjudicada en manos profesionales.
Para terminar. El calendario que nos hemos planteado
es realista, es justo y es, desde luego, extraordinariamente
esperanzador para la sociedad gallega, que, mientras
se inician materialmente las obras, verá culminadas las
inversiones de lo que hay previsto en el actual Plan general
de carreteras, que –insisto- supone obras de gran envergadura
de acondicionamientos.
No quiero dejar de manifestarles -porque esto, aunque
es de dominio público, conviene reiterarlo- que la inversión
por kilómetro en Galicia, lo mismo que ocurre en
Asturias y en la cornisa cantábrica, es extraordinariamente
más cara por kilómetro que en el resto de España y,
por tanto, las obras de acondicionamiento, hoy, las obras
de autovía cuando se comiencen, mañana, son obras comparativamente mucho más caras y, consiguientemente,
cada kilómetro absorbe más recursos en esos territorios
que en el resto de España, o en gran parte del resto de España,
porque también hay otros territorios complicados,
como saben bien los habitantes de las sierras andaluzas.
Estos son los términos de eso que he calificado como
acuedo-coincidencia-compromiso, porque de todo hay en
esa conversación y en estos diálogos institucionales que
he mantenido con el señor Presidente de la Xunta de Galicia, que, por otra parte, demostró, al menos, una correlativa
capacidad de diálogo con la Administración en lo que se refiere a esta cuestión.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Ministro.
Para exponer los planteamientos que considere oportunos,
por el Grupo que ha solicitado la comparecencia, que
es el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida-Iniciativa
per Catalunya, tiene la palabra el señor Núñez Casal.
El señor NUÑEZ CASAL: Señor Ministro, cuando le estaba
escuchando me ha venido a la memoria una vieja viñeta
que salió en la época del franquismo, cuando los accesos,
en un periódico local de Vigo. La viñeta consistía
en que había un grupo de personas que golpeaban la puerta
del Cielo. Ante la pregunta de San Pedro: ¿Quién va?
la respuesta era: Los gallegos. Y la advertencia de San Pedro
era: Esperad un momento, que todavía no se han terminado
los accesos. Pues bien, nos encontramos en una situación
un tanto parecida. Una vez más, tenemos que golpear
a la puerta de la incomprensión y del absurdo de la
marginación de Galicia, y la respuesta no es que sea exactamente igual que la de San Pedro, pero lleva visos y camino
de conseguir prácticamente igual.
Señor Ministro, usted ha hablado de demagogos. Yo le
digo una cosa: No hay peor demagogia que, de un error,
pretender obtener un acierto o un éxito. El error de que
Galicia esté marginada corresponde a su Ministerio y al
Gobierno del que usted forma parte. El absurdo de plantear
que la esquina dulce y verde del noroeste tiene que
estar siempre olvidada de las líneas fundamentales de
transporte es de ustedes, no de aquellas personas que ahora
en Galicia piden que se hagan las autovías antes del
año 1995. Ustedes han hecho una elección de ordenación
del territorio, que se caracteriza por el desequilibrio y por
la insolidaridad. Ustedes han renunciado a introducir el
corredor del Cantábrico. Ustedes han planteado un triángulo
subsidiario completamente para el resto de Espafia,
en el cual se encuentra la cornisa y Galicia. Ustedes han
primado el eje del Mediterráneo. Y, después de haber hecho
todo eso, después de haber planteado una red, que es
una red que olvida prácticamente más del 40 por ciento
de nuestro país, ahora vienen diciendo que es necesario
realizar estudios geotécnicos y de impacto ambiental.
Gracias, señor Ministro, por esas aclaraciones, pero yo estoy
seguro de que aquí nadie desconoce qué es lo necesario
para realizarlo, tanto desde el punto de vista jurídico
como, simplemente, desde el punto de vista de la construcción
de una carretera, y los pasos que hay que dar.
Pero, señor Ministro, seguimos con tópicos, seguimos demostrando que hay desconocimiento de hechos fundamentales.
(Por qué, señor Ministro, se vuelve a repetir, una vez
más, que en Galicia es caro construir carreteras por culpa
de la topografía? No vale la corrección de decir que
hay sierras andaluzas, señor Ministro. Lo que no tiene
sentido es plantear que solamente hay un plato de la meseta
para construir carreteras porque no hay problemas
de topografía. No se puede plantear que la única zona que
presenta dificultades es Galicia. Como bien sabe el señor
Ministro, mucho mejor que yo, al fin y al cabo, es un macizo
herciniano, arrasado por la erosión, que solamente
alcanza alturas respetables cuando se encuentra precisamente
con una parte levantada antes de introducirse en
la meseta. Señor Ministro, yo estoy completamente seguro
que no ha intentado llegar a Galicia para corregir la
frase de San Pedro y decir: Ya llegan ustedes, pueden entrar,
y les abre la puerta.
El señor Ministro no puede decir que sea optimista y
algo admitido por la sociedad gallega el acuerdo al que
ha llegado con el señor Fraga, porque le voy a enumerar
todas las fuerzas que están en contra de ese acuerdo, señor
Ministro. Fuerzas políticas: PNG, Esquerda Unida, el
Bloque Nacionalista y el PSG. Queda solamente su Partido,
el PSOE, más el PP. Fuerzas sindicales: UGT, Comisiones
Obreras, CXTG, INTG, USO. Otros representantes
de lo que es la realidad gallega, hasta la Universidad de Santiago, en la que no dudo que habrá personas que estén
duchas en geología y no olviden los estudios geotécnicos.
Por todo eso, la realidad es que, una vez más Galicia se
siente defraudada, y en este caso se siente aún más defraudada
porque se ha pretendido envolver una mercancía
no válida en un papel muy brillante, muy bonito, muy
dibujado, pero en absoluto real.
La verdad es que el desconcierto ha llegado a tal grado
que los gallegos ya no sabemos ni siquiera si lo que usted
ha firmado con el señor Fraga para que en 1995 haya autovías
supone el retraso de las que nos habían prometido
de Vigo a Orense o de La Coruña a Lugo.
Quizá lo único que he podido sacar en limpio de todo
su discurso, señor Ministro, y de la acusación de demagogos
a aquellos que todavía mantenemos que eso es un
error, es que, por fin, al parecer, ustedes se han decidido
a saber por dónde van a ir las autovías, porque ni eso tenían
claro. Según me ha comunicado, va a haber dos autovías:
una va a ir por Ponferrada, otra por Sanabria y Verín.
Parece que es el único dato que nos ha clarificado el
senor Ministro, porque ni siquiera nos ha dicho el contenido
correcto del protocolo. El senor Ministro ha dicho
correctamente acuerdo verbal, porque ni siquiera es protocolo.
Por supuesto que los problemas jurídicos impiden
los protocolos. Lo que ocurre es que todavía sigue la interrogante
de cuál es el contenido real de ese protocolo.
Por último, señor Ministro, el hacer énfasis al hablar
no supone en absoluto un mínimo de cordialidad para esperar
una respuesta más concreta. Simplemente significa
que uno, como gallego, siente profundamente que una vez
más se haya podido marginar a su tierra de esa manera.
En 1995 no llegamos a muchas cosas, senor Ministro. Va
a haber un mayor retraso. Entonces el diferencial se va a
incrementar. Van a tener que pensar qué hacen en 1996,
1997 y 1988 para seguir corrigiendo ese diferencial que,
no le quepa la menor duda, es símbolo de algo muy claro.
Ustedes están fracasando en su política de equilibrio
regional y los números cantan. Con el Gobierno del PSOE
-por supuesto con los gobiernos anteriores también- el
diferencial entre las distintas regiones de España se ha incrementado.
Estamos creando un país invertebrado, en el
cual las diferencias van haciéndose cada vez más grandes,
más importantes. Para atacar eso, solamente es
correcta una política de infraestructuras. Ustedes, al parecer,
siguen insistiendo en ese retraso.
El señor PRESIDENTE: ¿Grupos que desean intervenir
en este turno? (Pausa.) Por el Grupo Popular, tiene la
palabra el señor Rajoy.
El señor RAJOY BREY: En aras de la necesaria brevedad,
voy a abstenerme de hacer cualquier tipo de comentarios
sobre lo que es sobradamente conocido por todos
los miembros de la Comisión, que es la necesidad de la pronta construcción de las autovías que enlacen Galicia
con la meseta y sobre la urgencia de esa necesidad.
Al hilo de la intervención del señor Ministro voy a hacer
dos o tres comentarios sobre este tema y, al mismo
tiempo, voy a formularle algunas preguntas muy concre-:
tas y, por tanto, espero que también las respuestas que
me dé el señor Ministro sean muy concretas.
En principio, el acuerdo a que ha hecho referencia el señor
Ministro de Obras Públicas con el Presidente de la
Xunta de Galicia tiene, como podía ser menos, el respaldo
del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados,
como ha tenido también el respaldo del Grupo Popular
en el Parlamento de Galicia. Quiero, sin embargo, señalar
que este acuerdo es el resultado de una presión que
ha liderado la Xunta de Galicia y su Presidente, don Manuel Fraga, y que realmente no es consecuencia, como debiera
haber sido, de la iniciativa del Ministerio de Obras
Públicas que, como muy bien se acaba de señalar aquí,
hasta aquel momento -y no sé si en este momento lo tiene-
no tenía ni esos estudios a que acaba de hacer referencia
el señor Ministro, que evidentemente son necesarios,
ni los anteproyectos, ni lo proyectos, ni nada que permitiese
comenzar la pronta ejecución de las autovías de
que estamos tratando.
En cualquier caso, el acuerdo cuenta, vuelvo a insistir,
con el respaldo del Grupo Popular. Creo que es un acuerdo
sensato, es un acuerdo razonable. Hay que reconocer
que hay muchos partidos políticos y sindicatos que están
en contra -el señor Núñez se ha referido a ellos en su intervención- pero, en cualquier caso, creo que cuenta con
amplio respaldo. Evidentemente, cuenta con el apoyo del
PSOE y del Partido Popular, que tienen 66 Diputados de
los 75 que componen la Cámara gallega. Por tanto, tengo que decir que cuenta con un amplísimo respaldo de la sociedad
gallega.
Pero a mí lo que me preocupa en este momento no es
el acuerdo que ya existe y que, repito, creo que es un
acuerdo sensato y razonable. Lo que me preocupa realmente
es el cumplimiento de ese acuerdo, porque aquí
hay que ver los antecedentes históricos del comportamiento
del Partido Socialista en materia de autovías, particularmente
en Galicia.
Desde el año 1982, fecha en la que el Partido Socialista
asumió responsabilidades de Gobierno en Madrid y, por
tanto, tenía las competencias en materia de autovías y de
autopistas, no se ha construido ni un metro cuadrado de
autopista. Si acaso se ha continuado parte de la autopista
del Atlántico, los tramos La Coruña-Santiago de Compostela estaban terminados, los tramos Pontevedra-Vigo
también. Efectivamente, pronto estará terminado el tramo
Santiago de Compostela-Padrón y supongo que no tardará
excesivo tiempo el tramo Padrón-Pontevedra. Pero
lo cierto es que en ocho años se ha hecho realmente muy
poco en materia de autovías y de autopistas en Galicia y,
consiguientemente, ello es lo que provoca las razonables
dudas de este Diputado y también el que yo le haga unas
cuantas preguntas al señor Ministro de Obras Públicas.
Repito que son preguntas muy concretas y le pediría, si
es posible, respuestas concretas.
El acuerdo al que ha llegado el Ministerio de Obras Públicas
con el Presidente de la Xunta de Galicia es el siguiente:
Primero, el MOPU acepta los dos trazados de autovía norte (La Coruña-Lugo-Ponferrada-Benavente) y sur (Porriño-Orense-Verín-Puebla de Sanabria-Benavente).
Segundo, se crea un plan especial para Galicia consistente
en lo siguiente: En los años 1991 y 1992, redacción
de proyectos de trazado y ejecución y expropiaciones; en
los años 1993, 1994 y 1995, adjudicación y ejecución de
las dos autovías. En 1995 finalizará la construcción de
ambas autovías. Se constituirá una comisión de seguimiento
Xunta-MOPU. Tercero, financiación a cargo del
MOPU; y cuarto, la presente propuesta será objeto de firma
inmediata por ambas administraciones.
Las preguntas concretas que yo le hago al Ministro son
las siguientes. Primero: ¿cuándo se va a proceder a la firma
de la propuesta por ambas administraciones? El Ministro
ha hecho alusión a problemas jurídicos que él creía
que se podría solucionar rápidamente, pero yo le hago
una pregunta concreta: ¿cuándo se van a resolver esos
problemas jurídicos y, consiguientemente, cuando se firmará
esa propuesta? Recuerdo que en el acuerdo al que
llegaron el 10 de septiembre en Santiago de Compostela
se dijo que la propuesta sería objeto de firma inmediata.
Ha pasado un mes largo y todavía no se ha producido
esa firma. Consiguientemente, la primera pregunta es:
¿cuándo se va a producir esa firma?
Segunda pregunta. En el acuerdo se habla de la constitución
de una comisión de seguimiento. La pregunta
concreta es: ¿cuándo se va a constituir esa comisión de
seguimiento?
La tercera pregunta que le quiero hacer al señor Ministro
es: ¿en qué situación están esos estudios, anteproyectos,
proyectos, etcétera, a los que ha hecho referencia el
señor Ministro? Es decir quiero saber exactamente qué estudios
se están haciendo en el presente, quién los está haciendo
y en qué fecha han sido encargados por el Ministerio.
La cuarta pregunta es de carácter técnico y no sé si el
señor Ministro estará en este momento en condiciones
para constestarla pero, en cualquier caso, yo se la hago
porque además el Grupo Popular ha presentado una proposición
no de ley en el Congreso de los Diputados, que
retiraríamos en el supuesto de que la respuesta que nos dé
el señor Ministro en este momento fuese convincente. ¿Por
dónde va a ir el tramo final de la autovía Lugo-La Coruña?
La propuesta que hace el Grupo Popular es que parta
de las proximidades de la localidad de Guísamo y, a través
de los municipios de Cambre, Culleredo y Arteixo, enlace
con la futura autovia La Coruña-Carballo, en las proximidades del polígono de Sabón-Arteixo. Yo no sé si el señor Ministro está en condiciones de responder en este momento a esta pregunta. Repito que hay una proposicion no de ley presentada, que retiraríamos en el caso de que la respuesta del señor Ministro fuese satisfactoria.
Con ello he terminado, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Por el Grupo Socialista, tiene
la palabra el señor Gracia.
El señor GRACIA PLAZA: Cuando uno habla desde el
Grupo que apoya al Gobierno, y evidentemente también
desde el Gobierno, tiene una dificultad previa, y es que nosotros
no podemos hacer dicursos. Nosotros tenemos que
haber pasado previamente por el «Boletín Oficial del Estado»,
por planes generales que se traen a esta Cámara y
resoluciones de esta Cámara. Esto nos crea un dificultad
a la hora de intervenir. Además, se pueden hacer discursos
y luego ausentarse y esperar que la respuesta la recibamos
otros, con lo cual se demuestra cuál es el interés
real que se tiene al traer estas cuestiones a la Cámara.
A pesar de que resulta difícil hacer discursos, yo voy a
dar un repaso a lo que ha ocurrido en el «Boletín Oficial
del Estado» en las resoluciones de esta Cámara y en los
planes que el Gobierno ha traído a la misma y que ha sido
apoyado por el Grupo parlamentario Socialista.
Señorías, con Gobierno socialista se hace en España, en
1986, el primer Plan general de carreteras, con acuerdo
general. Con Gobierno Socialista, en 1988, se adelantan
recursos para que en ese plan se avance la ejecución en
alguna de las obras prioritarias. En 1989, con Gobierno
socialista y con Grupo Socialista mayoritario, hay un
acuerdo de esta Cámara en el que se indica que el segundo
plan de carreteras va a incluir autovías de penetración
a Galicia. Hay un plan de desarrollo regional que se ha
discutido ampliamente en esta Cámara, incluso con detalle,
y hay un plan de acceso a grandes ciudades en el que
todas las ciudades gallegas y todas las ciudades del corredor,
incluyendo León, piden cantidades muy importantes
-si hace falta las repasamos, porque para eso están los
Presupuestos Generales del Estado-, que van desde los
1.900 millones de Lugo, los más de 3.000 de León o los
más de 12.000 de Vigo. En 1990 se produce un acuerdo público
en el que la Administración autonómica y el Gobierno que va a ser responsable nuevamente de que se respete
ese acuerdo del Gobierno socialista y que garantice
realmente que Galicia no sea discriminada -porque yo
niego a la mayor, Galicia no está discriminada-, que indica
que el 30 por ciento de los recursos se van a destinar
a que Galicia tenga las autovías de aceso a la meseta y
otras autovías que luego mencionaré.
La primera conclusión es que la garantía real de que
Galicia tenga autovías y sea bien tratada es que exista un
Gobierno socialista, porque ha sido quien ha respetado
aquellas cosas que se han traido a esta Cámara, se han
puesto en el papel y se están cumpliendo, a pesar de que
hay muchos grupos que han venido a esta Cámara repetidamente
para que se varíen, eso es así, rebajando en algunos
casos las propias previsiones que teníamos los socialistas
para tratar los accesos a Galicia. Simplemente
voy a recordar que todavía en febrero de este año, por el
partido que ha intervenido antes que yo, se mantenía que
Galicia tenía que tener una autopista de penetración de
peaje a realizar en el año 1997.
Galicia ha sido -insisto- tratada justamente en el primer
Plan de carreteras, especialmente en cuanto a recursos.
En el Plan de 1986, a Galicia interior se destina el 7 por ciento, aproximadamente, de los recursos totales que se dedican al plan de carreteras. Hay que recordar que el 7 por ciento se corresponde con la población que tiene Galicia.
Pero nos olvidamos que cuando se construye el tramo
Adanero-Benevente se está trabajando también para
Galicia y se está trabajando, por ejemplo, para la articulación
de una comunidad del noroeste de España tan digna
de defensa como puede ser la castellano-leonesa. Insisto
en que esto se logra a través de un plan general de
carreteras que se respeta desde el Gobierno y desde el
Grupo Socialista.
Voy a exponer unas últimas conclusiones. Se han dado
muchos pasos en positivo desde que el Gobierno socialista
está en la Administración del Estado. Estos pasos positivos se han dado siempre por acuerdo. La confrontacion a lo que ha llevado es, como máximo, a anécdotas, de prensa o de debate, pero a pasos positivos, los acuerdos.
La garantía de que Galicia tenga autovías es que siga
existiendo un Gobierno socialista. La garantía de que
existan las menores dificultades para que estas autovías
y el resto de las obras se lleven a cabo es que se hagan
por acuerdo. Porque hay otras que están en los Presupuestos
Generales del Estado y que encuentran luego dificultades
en la práctica, desde las mismas fuerzas políticas
que aquí se dignan demandarlas. Estoy pensando en este
momento en mi propia ciudad, donde los más de 12.000
millones que el MOPU destina para la red arterial de Vigo
tienen dificultades de ejecución porque la misma fuerza
política que ha motivado hoy la comparecencia del señor
Ministro apoya a aquellos que no quieren que se haga. Así
de simple y así de llano.
Los socialistas gallegos mostramos nuestra alegría por
el acuerdo público que han tomado ambas administraciones.
Este acuerdo lo apoyamos y lo defendemos. Pero los
socialistas gallegos queremos llegar más lejos. Queremos
que en el segundo plan de carreteras se termine la autovía
sur-cantábrica y se incluya la terminación también
del corredor cantábrico. Simplemente digo esto para que
conste en acta.
El señor PRESIDENTE: Para responder a las cuestiones
planteadas, tiene la palabra don Javier Sáenz Cosculluela.
El señor MINISTRO DE OBRAS PUBLICAS Y URBANISMO
(Sáenz Cosculluela): Señor Presidente, señorías,
me veo en la necesidad de responder a algunas manifestaciones,
aunque con el serio inconveniente de que la
preocupación por las carreteras de Galicia por parte del
señor Núñez no le permite esperar el conocimiento de mi
respuesta. Yo creo que hubiera sido conveniente poderle
responder con una pregunta, ya que estamos haciendo alguna
ironía sobre el carácter de los gallegos.
Yo no he deducido de su pregunta si está de acuerdo o
no con que hagamos las autovías empezando el programa
con los estudios técnicos y empezando la construcción
en 1993. Ha hecho un gran discurso, pero no ha dicho si está de acuerdo o no con lo que ha comprometido el Presidente
de la Xunta conmigo. ¿Qué quiere decir con sus manifestaciones, que no está de acuerdo con los términos del acuerdo? Me hubiera gustado oír su respuesta. ¿O qué otra cosa quería, si estaba en desacuerdo?
Es fácil hablar de la marginación de Galicia y, además,
hablar es gratis. Pero para que conste en el «Diario de Sesiones»
quisiera decir, primero, que las inversiones de Galicia
no producen marginación, sino lo contrario, mejoran
la situación de Galicia. Las inversiones previstas en
el Plan de carreteras fueron apoyadas casi por unanimidad
por esta Cámara, no hubo ningún voto en contra, tampoco
el del Grupo, no sé si entonces era el Grupo de Izquierda
Unida o se llamaba Comunista. Ahora no se puede
cambiar el discurso. Apoyaron el Plan de carreteras,
apoyaron la modalidad de inversión en Galicia, apoyaron
las opciones que contenía el Plan de carreteras y ahora
no se puede decir que eso produce marginación y menos
atribuir al Gobierno la condición de territorio marginal
el de Galicia por culpa de las inversiones. Porque son las
inversiones queridas por esta Cámara, desarrolladas con
arreglo a lo previsto en esta Cámara y nadie dudará de
que tienen trascendencia positiva.
Por otra parte, no me parece razonable que alguien se
atribuya la representación de Galicia. El portavoz de Izquierda
Unida ha dicho que Galicia estaba marginada y
que con este acuerdo seguía marginada. Ha habido un
portavoz -el del Grupo Popular- que ha dejado claro
que, aunque hablaba en nombre de Galicia, a lo sumo se
hacía portavoz de nueve de los 75 votos de la Camara ; el resto de los Diputados, o sea 66, están de acuerdo con que
la decisión adoptada es buena para Galicia, muy positiva
para Galicia. Pero reto a cualquier Diputado que hable de
marginación de Galicia a que me demuestre que en el debate
del Plan general de carreteras hubo discrepancias
por razón de la marginación supuesta de Galicia. Porque
nadie podrá sacar del “Diario de Sesiones” una manifestación
en ese sentido. Ningún grupo parlamentario alegó
que el Plan de carreteras en su momento marginaba a Galicia;
todo lo contrario, hubo sólo 15 abstenciones y ningún
voto en contra, fueron todos votos favorables. Hay
que ser consecuentes. Lo que ocurre es que como las votaciones
y los análisis no son para toda la vida, lógicamente
las circunstancias obligan a revisar aquella situación.
Eso es lo que pidio la Xunta de Galicia antes de las elecciones y después de las elecciones, un Presidente y _otro Presidente, y es razonable que tengamos en cuenta la evolución que ha habido.
En cuanto a las matizaciones, no ya discrepancias, del
portavoz del Grupo Popular, yo comprendo que no todos
pueden ser tan explícitos como el propio Presidente de la
Xunta, que dijo en mi presencia que el logro de este acuerdo
era de toda la sociedad gallega y no sólo de la Xunta.
Su señoría, actuando como portavoz, va más lejos y dice
que el logro es consecuencia de una presión de su Grupo
o de la institución que sustenta su Grupo en Galicia. A
eso no ha llegado el señor Fraga. Cada cual que haga la
valoración que le parezca más correcta. De todas maneras,
yo no entro en problemas de capitalizar estas decisiones,
porque me parece que es una preocupación que no
debe ser la prioritaria en mi gestión como Ministro de
Obras Públicas. A mí lo que me preocupa es ir avanzando
en solucionar los problemas. Lo único que le puedo decir
es que la película de los hechos es otra. La adjudicación
de los estudios de la autovía se hizo, antes de este acuerdo,
sobre algunos tramos, el anuncio del estudio de las autovías
de Galicia estaba en marcha. Es verdad que el
acuerdo se formaliza con el señor Fraga y, además, no tengo
ningún reparo en decirlo, me agrada mucho haber llegado
a este acuerdo y haber encontrado el planteamiento
realista, sensato, propio de quien tiene responsabilidades
de Estado en la interlocución entre el Ministerio y la Xunta.
No voy a decir más cosas. Existían algunos estudios,
otros habrá que encargarlos. En concreto, a comienzos de
año se adjudicaron los estudios de los siguientes corredores:
Benavente-Villafranca a la empresa consultora TIPSA,
el corredor Lugo-La Coruña a las empresas CEPEISA
y TOPYCAR, y el tramo Orense-Porriño a Técnicas Reunidas,
Sociedad Anónima, si no recuerdo mal. Estos son
los estudios de trazado que hay adjudicados desde hace
seis u ocho meses, no lo recuerdo con precisión. El plazo
de ejecución suele oscilar entre seis y doce meses porque
incorpora el anteproyecto de trazado.
¿Por dónde va a ir el trazado de estas autovías? En líneas
básicas ya se lo he mencionado a su señoría. La autovía
a Vigo irá próxima a la frontera portuguesa y a Verín,
por razones muy objetivas, a las que hay que añadir
la propia necesidad de coordinarnos con las previsiones
del Gobierno portugués, que quiere tener salida a esa
zona. Hay mil razones diferentes y no es un itinerario que
esté en discusión.
Por dónde va a ir el tramo Lugo-La Coruña al final lo
decidirá la propia información pública, porque hay que
hacer información pública, y podrán alegar la Xunta de Galicia, las diputaciones, los ayuntamientos. Por tanto, lo
único que podré decir a su señoría es por dónde propone
ir la consultora, pero luego habrá que tomar decisiones
previamente a la información pública. Por esta razón, los
únicos datos que le puedo dar sobre el estudio informativo
de estos tramos es que están adjudicados, creo que está
próxima la terminación de su redacción, y la información
pública determinará el itinerario exacto por donde hay
que ir, porque debe tener la suficiente exactitud para poder
efectuar las expropiaciones.
¿Como vamos a hacer el acuerdo con la Xunta de Galicia ?
He de manifestar a su señoría que existe un problema
jurídico, porque hacer objeto de convenio entre una
administración autonómica y la Administracion central una actuación que es de la exclusiva competencia de la
Administración central ofrece ciertos problemas. Los estamos
estudiando porque yo deseo que, con una modalidad
jurídica o con otra, la Xunta tenga plasmado en un
documento el contenido de los acuerdos verbales y, naturalmente, tambien quiero que tenga plasmado por escrito
el compromiso de que haya una comisión de seguimiento,
que se creará con posterioridad a la firma. No sé lo
que podremos tardar en ir redactando estos protocolos;
podrán ser dos, tres, cuatro semanas. No creo que nos lleve
ya más tiempo. Estamos estudiándolo desde que yo
vine de Las Coruña de entrevistarme con el señor Fraga.
Por tanto, creo que lo resolveremos razonablemente en un
plazo igualmente razonable.
Estas son las contestaciones a las preguntas concretas
que ha formulado su señoría.
He de manifestar sinceramente que no soy amante de
la polémica cuando hay soluciones a los problemas, pero
como ha habido alguna reticencia no sé si por parte de su
señoría, por alguien de su Grupo o por alguien que pertenece
a la Comision -nome he fijado bien-, quisiera hacer alguna precisión, pero, insisto, sin ánimo de entrar en lo que podríamos llamar la capitalización de las decisiones.
La verdad es que cuando el Gobierno socialista
adopta la decisión de construir la autopista entre Santiago
y Pontevedra, entre La Coruña y El Ferrol y entre Vigo y la frontera a esa autovía, todo el mundo estuvo de acuerdo.
Pero, para dejar las cosas en términos claros para los
cronistas de estos tiempos, hay que decir que esa autopista
la interrumpió un Gobierno de derechas y la restauró
el Gobierno socialista. Yo no entro en valoraciones, pero
los hechos son ésos. El Gobierno socialista reanuda la
construcción de una autopista cuya interrupción se produjo
en época de un Gobierno de derechas más o menos
vinculado políticamente hoy con los actuales responsables
del Partido Popular. Yo no entro en valoraciones,
pero por lo menos dejemos las cosas históricamente claras:
quien ha reanudado la autopista del corredor del Atlántico
en esos tramos suspendidos ha sido el Gobierno socialista,
no nos discutan eso. ¿Que el Plan de carreteras
pudo haber sido más ambicioso? Yo no sé si pudo haber
sido más ambicioso; estamos ante un plan que en Europa
es calificado como el más importante plan de infraestructuras
de la Comunidad Europea; a lo mejor pudo haber sido más ambicioso, pero, en todo caso, estuvimos de
acuerdo en que el Plan fuera como es, todos. Ahora no tiene
mucho sentido desmarcarse de aquellas decisiones.
Tiene sentido plantearse la revisión de aquellas situaciones.
Eso me parece razonable y lógico, y acepto que la
Xunta de Galicia ha presionado al Gobierno; todo el mundo
conoce ese hecho, que ha presionado. Decir que sólo
esa presión ha determinado estas decisiones sería una
exageración. El Gobierno ha tenido una sensibilidad en
ese contexto; no nos nieguen esa sensibilidad, porque no
vamos a ninguna parte con esas discusiones. Insisto, no
pongo especial énfasis en este punto; no contestaría a nin-
guna otra cuestión sobre esta materia, porque me parece
un poco absurdo. La obligación de un Ministro de Obras
Públicas es procurar que Galicia recupere el diferencial
que tiene, pero sin asumir responsabilidades por el contenido
del primer Plan, porque, insisto, en su momento
ese Plan fue considerado ambicioso, y votado por todos.