Hasta el 18 de febrero tienen de plazo las autoridades de competencia de la Comisión Europea para autorizar a Citigroup la compra de Itinere, filial de autopista del grupo Sacyr, a la que pertenece Audasa, la propietaria de la Autopista del Atlántico. Si los expertos comunitarios detectan algún riesgo para la competencia podrán estudiar a fondo el asunto e imponer alguna condición.
Lo cierto es que Sacyr adquirió la empresa pública de autopistas Enasa sin tener cuartos, y también sin moneda se hizo con un 20% del capital de Repsol. Esto llevó al grupo constructor a un insoportable endeudamiento de 19.726 millones de euros. Y menos mal que no pudo tomar el control del BBVA. Para superar esta situación se vio obligado a vender Itinere, el grupo de autopistas que tiene en la gallega Audasa un saneado negocio. Y hete ahí que el 1 de diciembre último el Grupo Sacyr Vallehermoso llegó a un acuerdo con Citi para la venta de su filial Itinere por 7.887 millones de euros, lo que le permite reducir su endeudamiento en un 37%. El problema radica en que Citi ha vuelto a entrar en barrena como en los días previos a la entrada del Estado estadounidense en su capital. En noviembre pasado el Tesoro de Estados Unidos invirtió más de 15.800 millones de euros en acciones preferenciales de Citigroup, además de alrededor de 240.000 millones de euros contra eventuales pérdidas de "activos tóxicos". No obstante esta ayuda estatal, con el nuevo año la situación no ha mejorado, ya que las acciones siguen cayendo, hasta un 88% en menos de doce meses. Los inversores hablan de un elevado riesgo de que Citi no pueda pagar su deuda. Se especula con la próxima nacionalización de Citigroup tras registrar unas pérdidas de 14.095 millones de euros en 2008. Según Nouriel Roubini, el profesor de la Universidad de Nueva York, célebre desde que predijo la crisis económica, "los problemas del Citi, del Bank of America y otros sugieren que el sistema está en bancarrota". Pero Roubini aún dijo más en una conferencia que pronunció hace unos días en Dubai: las pérdidas financieras en los Estados Unidos a causa de la crisis crediticia podrían alcanzar los 3,6 billones de dólares, lo cual indica que el sistema bancario "es insolvente".
Este banco norteamericano al borde de la quiebra, sin dinero, está en proceso de adquisición de Itinere, sociedad que tiene dentro a la autopista del Atlántico. Allá por septiembre pasado Sacyr estaba disposición de la venta total o parcial de sus concesiones en autopistas. En aquel momento ya las Cajas gallegas habían cambiado sus participaciones en Itinere por acciones de la constructora Sacyr, olvidándose de defender los intereses gallegos. "La Xunta no impulsa ninguna operación de compra por Audasa", informaba La Voz de Galicia el 25 de septiembre de 2008. El precio de la autopista del Atlántico estaba en aquel momento entre los 600 y los 800 millones de euros. La concesión terminaba en 2013, pero el Gobierno socialista la prorrogó en diez años y el Gobierno de Aznar le regaló 25 años más. Ahora el final de la concesión está en 2048. Lo más sangrante fue la ampliación de 25 años, a cambio de que Audasa construyese el acceso a la ciudad de Ferrol, obra que figuraba en los planes de accesos a las ciudades del ministerio de Fomento. Los dos Gobiernos olvidaron el acceso y entonces se le endosó a Audasa, a cambio de que todos los usuarios de la autopista desde Ferrol a Tui pagasen peaje 25 años más. Por cierto, la ampliación de la concesión en febrero de 2000 está en el BOE del día 5 con la firma de Rafael Arias-Salgado, ministro de Fomento, quien en julio de 2005 entró en el Consejo de Administración de Sacyr y en enero de 2008 también en el de Itinere.
Cuando se privatizó la autopista, la Xunta, en manos de los populares, no hizo la menor gestión para recuperar la columna vertebral de las comunicaciones del país. El bipartito tampoco movió un dedo por adquirir Audasa. Así que si el Gobierno gallego sigue de brazos cruzados, es posible que se haga dueño de un gran negocio a costa de los gallegos, un banco norteamericano que no tiene dinero, pero que se llevará todos los años un pastón de Galicia; unos 416.000 euros al día fue la media de ingresos por peajes entre enero y junio del año pasado, semestre en el que los beneficios antes de impuestos de Audasa ascendieron a 41,7 millones de euros. Este año la Xunta abonará a Audasa siete millones de euros por la supresión de peajes en O Morrazo y A Barcala. Y cada año, y hasta 2048, un poco más. Y Fomento, que es quien debería costear la operación porque la autopista es de su competencia, pagará iguales cantidades. Original manera de tirar dinero público en las alcantarillas.
Pero, ¿cómo es posible que se pueda comprar algo sin dinero y con insolvencia? Claro que estas cosas sólo se dan allí donde hay gobiernos incompetentes. Y expertos en silencio. Y unos medios de comunicación que tratan de que no se enfade el poder para que se mantengan ingresos atípicos.