Galicia terminó 2008 con un registro de 34.921 parados más, alcanzando un total de 189.903 desempleados. Hay que retroceder hasta 1998 para encontrar una cifra superior: 186.300. Para la encuesta de población activa (EPA), el último trimestre del año se cerró con un total de 129.000 parados, y una cifra mayor se encuentra en el II trimestre de 2005 con 139.200. La EPA da para España 3.207.900 parados y hay que ir hasta el III trimestre de 1997 con 3.427.300. Pero si la EPA cierra 2008 con 129.000 parados, 32.500 más que en el último trimestre del año anterior, los datos del Servicio Público de Empleo de Galicia (sucesor del antiguo INEM), con menos credibilidad que la EPA, contabilizan 189.903 personas sin empleo en 2008, 34.921 más que el año anterior. Los ocupados en la EPA disminuyeron en 1.000 personas desde el IV trimestre de 2007 al mismo período de 2008, mientras la Seguridad Social cuenta con 30.991 afiliados menos. ¿Dónde están los 30.000 nuevos empleos que se iban a crear en 2008? ¿Se alcanzarán los 20.000 nuevos empleos prometidos para 2009? Si en vez de tanta retórica se hubiera diseñado al principio de la legislatura un proyecto para industrializar los recursos ociosos y desarrollar el sector comercial, sería posible superar esos objetivos. Porque la propaganda abusiva, los Audi o los despachos suntuarios no crean puestos de trabajo.
En el último diciembre se ha registrado la pérdida de 9.083 empleos en Galicia (una destrucción diaria de 300 puestos de trabajo), número que supera la población del municipio de Padrón, iguala la de Chantada y casi los habitantes de Silleda. Para entender mejor el significado de reunir en Galicia 189.903 parados, digamos que este número es tanto como la población de las ciudades de Ferrol y Pontevedra y de los municipios de Viveiro, Bueu, Ribadavia, Mondariz-Balneario y Negueira de Muñiz. Los gallegos sin empleo son tantos como los habitantes de los citados siete municipios gallegos.
Hace menos de un año, en febrero de 2008, al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, hablaba en el Club de Iñás que la economía gallega "está máis forte que nunca" y que vivía uno de los mejores momentos de su historia. El paro registrado ya venía creciendo desde julio de 2007. Al final, 2008 cerró con un incremento de 34.921 parados. Si seguimos la EPA hasta el trimestre último, una media aproximada de 15 parados más cada día. El caso es que el mercado laboral gallego registra un total de 189.903 personas sin empleo. Pero Touriño repitió mil veces a lo largo del año pasado que la economía gallega crecía más que la española. Una manera de ocultar una situación grave. La realidad diseña un cuadro que no empuja al optimismo ni aquí ni allá: Galicia con el 6,041% de la población española ya está en el 6,069 del paro registrado, cuyas prestaciones por desempleo suponen el 4,6% del gasto total nacional. A noviembre de 2008, 71.520 parados gallegos no percibían prestación por desempleo. Hay gallegos que tienen que resistir sin plus. ¿Dónde quedó aquel plus de resistencia que tanto jaleó Touriño? En el total de España, de los 3.253.807 demandantes de empleo, recibían prestación 2.209.785, mientras que 1.044.022 no cobraban nada. El presidente Zapatero aseguraba el 9 de diciembre último que el Estado garantizaría las prestaciones por desempleo, y precisó que no sólo hay que mantener esta protección, sino que, "en la medida de lo posible, mejorarla". Dos días después el ministro de Trabajo aseguró que "no está en la agenda del Gobierno" la ampliación de la cobertura, si bien admitió que es una posibilidad que habrá que estudiar "si llega el caso de que un colectivo" estuviera "desprotegido" ante la evolución de la crisis. El colectivo desprotegido supera el millón de parados. Los "sin papeles", que deben acercarse al millón, a pesar de sus salarios de miseria y sin ningún tipo de contrato, también se quedan en paro, aunque no figuran en ningún registro, porque aún hay empresarios en este país que practican la esclavitud. Sin embargo, en 2006 el Gobierno modificó la ley para extender la protección por desempleo a alcaldes y concejales y cargos sindicales. Y los trabajadpores autónomos continúan esperando. Zapatero, cuando el nivel de cobertura bien recientemente alcanzó el 66%, no dudó en calificarlo como "el más alto de la historia", pero resulta que dicha tasa en 1993 se situaba por encima del 67 por ciento. Y en 2004 la tasa neta de cobertura fue superior al 73,8 por ciento.
Un año antes, en diciembre de 2007, Emilio Pérez Touriño ya admitía que Galicia no era ajena a ese contexto de "ralentización económica, que non de crise". En octubre del año pasado, sostenía que "estamos ya en un momento duro de la crisis que todos tenemos que asumir social, psicológica y mentalmente". Poco después ya habló de "un terremoto, con epicentro en el mercado hipotecario de los Estados Unidos". Ya pueden decir que la crisis económica gallega tiene su origen en las témporas, pero la situación de nuestra economía, al menos desde que se accedió al autogobierno, es culpa de todos los gobiernos que en Galicia se han sucedido. Y también de los medios de comunicación que han estado más atentos a las subvenciones que a informar con objetividad. La desinformación para adular al poder y mantener abierto el grifo de las ayudas atípicas no contribuye a hacer país. Pero como en el ejercicio del poder quienes mandan son los partidos políticos, que todavía, como se acaba de demostrar una vez más en la formación de las listas, siguen lejos de cumplir el mandato constitucional de estructura interna y funcionamiento democráticos. ¿Acaso alguno de los partidos políticos que mangonean en Galicia tuvo un proyecto de futuro para el desarrollo de este país? Todos se han olvidado de la economía productiva, de transformar las materias primas de este país y de poner valor añadido a la producción de la industria básica, de convertir el ahorro en capital, de preparar los recursos humanos, de la inversión en formación, capacitación, infraestructuras y tecnología. Coinciden todos en despilfarrar dinero público, largando ayudas sin ton ni son, sin ocuparse de explotar los recursos naturales, mientras un crecimiento abominable del paro lleva zozobra a muchas economías familiares. Todos los partidos practican la milonga. En esta legislatura, la población activa aumentó en 57.400 personas, pero sólo encontraron un puesto de trabajo 38.000, por lo que el paro creció en 19.400 personas, después de reducciones de hasta 22.000 personas en 2007, para volver a destruir empleo con la llegada del 2008.
Los parados de España equivalen al 6,79% de la población, porcentaje que sube al 6,82 en Galicia, pero que baja al 3,74 en los países de la Zona Euro y a 3,52 en la UE-27. Los 11,1 millones de parados que registra Estados Unidos, con 303,8 millones de habitantes, suponen el 3,6% de la población. El drama de los empleos destruidos no debe medirse unicamente por la tasa de paro.
En 2008, Estados Unidos, con una fuerza laboral de 153.100.000 de personas, resulta una tasa de ocupación de 69,6%, en números redondos, trabajan 70 de cada cien mayores de 16 años. Esa tasa para España está en 53 y para Galicia en 49. Con una simple regla de tres se calcula que si España siguiera la proporción norteamericana tendría que situarse en 1.702.633 parados, cuando los desempleados alcanzaron la cifra de 3.128.963. Con la misma operación, a Galicia le corresponderían 98.650, pero para la EPA llegó a 129.000 y el antiguo INEM eleva la cifra a 189.903. El crecimiento del paro en Galicia es sumamente agresivo. Mucho más que en la UE, en Japón, en Estados Unidos.