Era viernes. En el sitio del mitin, los miércoles se realizan transacciones de ganado, sobre todo de terneros baratitos para que los ceben lejos de Galicia y de paso engorden los que ya están obesos de tantos euros como quitan a los subdesarrollados. Zapatero habló como secretario general del partido socialista: "He venido aquí a pedir el apoyo para Emilio Pérez Touriño”. Cierto, a pedir que voten a Touriño para mandar él desde Madrid y disponer de más recursos para destinar a Andalucía, Cataluña, Levante.. En vez de un presidente de Galicia, Zapatero prefiere un delegado bis del Gobierno central. Si en Galicia tuviera un Montilla no podría marginar con tanto descaro a esta esquina de Occidente.
"Nunca como hasta ahora Galicia ha contado tanto en las inversiones", dijo Zapatero en la feria de las vacas. Tanto cuenta Galicia que sigue sin saber cuando dispondrá del Ave. De las autovías. Otra frase mitinera de Zapatero ha sido: “Yo cumplo con esta tierra y he ayudado a Touriño para que la cambie”. Pero aquí no ha cambiado nada. Estábamos en Guatemala y ahora estamos un Guatepeor. El cambio sería cierto si el viernes, 27 de febrero, en vez de acudir a Santiago para un acto de partido en un recinto ferial, compareciera para inaugurar el Ave en la fecha prometida, y que ya sería 17 años después de la alta velocidad Madrid-Sevilla.
En el Consejo de Ministros celebrado en León, el 23 de julio de 2004, el presidente Zapatero hizo un balance de cien días. Según la web www.la-moncloa.es anunció:
"Alta Velocidad León-Ponferrada-Monforte de Lemos, conexión fundamental para el Noroeste, para Castilla y León y para Galicia. El objetivo es que esté concluido en 2011.Saben que es una gran obra de infraestructuras."
"Igualmente, el AVE de Acceso a Galicia-Olmedo-Zamora-Lubián-Orense, que discurre por las provincias de Valladolid y Zamora. El tramo que discurre en esta Comunidad tiene una longitud de 235 kilómetros y una inversión prevista de 1.552 millones de euros. El objetivo es su conclusión en 2009".
En la rueda de prensa, tras una amplia y pormenorizada exposición del presidente, los periodistas han planteado algunas preguntas. La siguiente es una de ellas:
"Quería saber si el Gobierno va a atender la demanda del Gobierno de Galicia de crear una comisión mixta entre los dos Gobiernos para el seguimiento del Plan Galicia. Y otra cuestión referida también al Plan Galicia es para cuándo prevé el Gobierno que pueda estar lista la conexión de AVE entre Madrid y Galicia".
Respuesta del Presidente: "La segunda pregunta no se la puedo responder en este momento, pero en cualquier instante el Ministerio de Fomento lo podrá hacer. En relación con la primera, el Plan Galicia es un plan, como es conocido, muy ambicioso, en el que el Gobierno tiene todo su empeño para que se lleve adelante en el tiempo que las disponibilidades presupuestarias y la voluntad política determinen. El Presidente Fraga me ha escrito una carta hablándome de la comisión mixta y simplemente quiero decir que, por cortesía --aún no le he contestado la carta, aunque tengo pensada la contestación--, no me gustaría que se enterara públicamente de lo que es la contestación a una carta. Creo que lo va a entender, aunque ya le adelanto que el Gobierno tiene la mejor disponibilidad de colaboración con la Xunta de Galicia --ése fue el compromiso que tuve con el Presidente Fraga en mi visita a Galicia-- para el desarrollo del Plan en el que, lógicamente, hay muchos elementos que exigen una buena coordinación".
Ahora se puede recurrir a la frase de "Mentís como tramposos. Mentís como canallas", que figuró en un artículo de Garçía Sabell publicado en 1979 cuando la hoy difunta Ucedé impuso un Estatuto de segunda división, pero que la sociedad civil le obligó a tragarlo. El Pacto del Hostal de octubre de 1980, donde se descubrió el político José Luis Barreiro, enmendó el texto, aunque en su articulado quedó alguna cojera. Si aquel Nadal de 1979 millares de gallegos se echaron a la calle para defender su dignidad como pueblo, otra protesta similar, aunque con mayor participación, fue la de la plataforma ciudadana Nunca Máis, integrada por gentes de todas las clases y colores protestando contra la ineptitud del Gobierno por la catástrofe del "Prestige". Desgraciadamente, aquel espíritu contra la ineficacia de las autoridades gallegas se fue diluyendo porque el bipartito no respondió. En vez de participar en la Champions League, juegan en serie A regional. Y una gran mayoría de la sociedad civil que protagonizó aquella gesta se fue desencantando y desentendiendo. Y ahora llega Zapatero a contar mentiras, donde ni es elector ni candidato. Lo suyo son otras tareas, pero las que tocan a Galicia sólo las retrasa, Porque el Ave Ferrol-Frontera no estará, si es que la crisis económica que nos vino de la luna lo permite, hasta 2016; el de Ourense a Vigo por Cerdedo si dejan de dormir puede estar en 2016, y el de Ourense-Lubián después de 2014. El ramal de entrada por Monforte pasará a la historia de las promesas incumplidas ou de falar por non estar calado.
Las autovías de Lugo-Santiago y Lugo-Ourense tenían que estar a punto de concluirse. Pero aún faltan tramos por licitar. La marginación de Galicia continúa. Durante la campaña electoral ningún partido se ocupó de un tema primordial para progresar. Han protagonizado una campaña lamentable. Los tres. Mientras en Galicia abundan recursos naturales que si se transforman crearían algún empleo, porque la mejor política social es ofrecer un puesto de trabajo digno a quien lo demande. Pero la economía productiva no iba con ellos. Ninguno de los tres candidatos, que, por cierto, no serán de elección directa de los electores, expuso políticas para crear empleos en base a la madera, la minería, la pesca, la energía, la agricultura, la comercialización, etc. La estúpida ley con listas cerradas no permite borrar a todos los mediocres e incompetentes que se han subido al carro de la política autonómica para inundarnos cada día de promesas infantiles que a las 24 horas sustituyen por otras nuevas que corren también la suerte de irse al desván de los recuerdos. Con listas abiertas, igual los primeros de las candidaturas no obtenían escaño. Pero el elector, donde reside la soberanía nacional que dice la Constitución, nada puede hacer para retirar de la escena política a tanto demagogo, mentiroso e incompetente como andan en las listas y apegados como lapas a sueldos que de acuerdo con su currícolo no merecen.
Zapatero, presidente del Gobierno de España, de todos los españoles, no tenía que acudir a Santiago con cuentos chinos. Y menos cuando en Galicia se multa a los de la plataforma Salva o Tren, que se manifiestan para demandar el aprovechamiento de las vías que el Avecito que pasará por las Torres del Oeste deja fuera de uso, mientras el Consejo de Ministros del 20 de febrero acordó invertir 4.000 millones de euros en mejorar y ampliar la red de cercanías de Barcelona en siete años. Y cuatro días después acordaron aumentar la inversión estatal de los Presupuestos Generales de 2009 destinada a Cataluña en 800 millones. Montilla es presidente y Touriño no pasa de delegado bis del Gobierno central. Si se vacía el cuenco en dos o tres comunidades autónomas, no quedan ni migajas para Galicia. Y luego sociedades foráneas, todas ellas endeudadas a lo Lehman Brothers, haciéndose dueñas de empresas gallegas que se sustentan en recursos de este país. Ya es triste que Fenosa se haga catalana (con la ayuda del Gobierno central), la autopista de peaje AP-9 pase a manos de un banco agonizante, que Iberdrola y Endesa actuén sobre la riqueza de Galicia como sanguijuelas. Y lo peor es que el actual Gobierno gallego no ha sabido exigir que se respete la dignidad de este país. Y tampoco la oposición. No dicen ni pio sobre el expolio que empobrece a Galicia. Pero ahora Galicia tiene cuatro ministros en en la corte de Zapatero. Tres dan pena y el cuarto se acaba de estrenar. La sociedad civil tiene que volver al primer plano de la actualidad para cantarle las cuarenta a Zapatero y a su corte de alabanza y zalamería. Hay que buscar políticos gallegos que imiten a los vascos y catalanes.