En este año que corre, porque así está en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma de Galicia para 2009, Renfe recibirá 3.766.555 euros para cubrir las líneas deficitarias. La cifra de 2006 fue de 1.951.500 euros, que al año siguiente ascendió a 3.100.000 y en 2008 alcanzó los 3.684.915 euros. Desde 1995 viene la Xunta de Galicia regalando a Renfe, antiguo monopolio estatal Red Nacional de Ferrocarriles Españoles, por prestar un servicio inaceptable, indisculpable. Renfe opera en Galicia con unas prestaciones tan deficientes que debieran encadenar déficits. Sin embargo, en aquellas líneas minimamente pasables obtienen beneficios. Dicen que las líneas deficitarias del interior son las de Coruña-Ferrol, Ourense-A Mezquita y Coruña-Monforte.
A día de hoy los trenes de Renfe entre Ferrol y Coruña alcanzan velocidades entre 48 y 60 km/hora. Cubrir 67 km en una hora y 23 minutos es para huir del tren. De Ourense a A Mezquita, camino de Sanabria, circula a 66 km/hora, más de hora y media de viaje. De Coruña a Monforte, en un tren con billete de 20,90 euros, se alcanza la velocidad de 65 km/hora, pero hay otro más barato, de 11,20 euros, pero se queda en 63 km/hora. Comparen: de Córdoba a Malaga, 155 km, se cubre el trayecto en una hora y cinco minutos en un tren Avant por 20 euros y en AVE, 56 minutos por 38,30 euros. ¿Qué pecado han cometido los gallegos para tener que pagar esta penitencia? El pecado es votar a los elegidos por las cúpulas de los partidos políticos para no rascar bola, que sin rubor aceptan depender del partido y no de los votantes. Llevan años con ciega obediencia a los cuatro mandones del partido, a cambio de percibir excesivo dinero público en relación con lo que hacen. No están obligados a esa ciega obediencia, porque la Constitución les defiende: "los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo". Y como la modificación de la ley electoral depende de los mandones, pues toca aguantar... hasta que la sociedad diga basta, lo cual no se otea en un horizonte próximo.
Cuando el AVE Madrid-Sevilla cumplió 17 años de servicio, el ministro José Blanco escribió un artículo muy laudatorio, donde señaló que "el Gobierno no ha cejado durante los últimos cinco años en su empeño por mejorar la movilidad de los españoles". Galicia, por encima de no tener derecho a moverse en tren como Asturias, Murcia, País Vasco o Cádiz, paga. El Gobierno de España, repiten los turnantes, no se olvida de Galicia, pero a través de su monopolio Renfe le chupa en un año más de 3,7 millones de euros por disponer y mantener el peor servicio de Europa. ¿Por qué Fraga y Touriño han tirado millones de euros para mantener la vieja marginación de Renfe a los españoles que habitan en la esquina occidental de Europa? Se burlan de los presidentes y ellos responden regalando dinero de todos. Este tipo de gastos debieran ser considerados como una malversación de caudales públicos. ¿Por qué hay que pagar para que quien tiene el monopolio del transporte ferroviario se olvide de actualizar los medios para prestar un servicio normal cuando gasta más en propaganda en los medios de comunicación social de Madrid de lo que destina a Galicia? Y las máximas autoridades gallegas en vez de exigir un servicio digno, pagan para que Renfe continúe con una vieja marginación. El transporte ferroviario es una competencia del Estado. Y hasta la década de los 80, Galicia recibía un servicio semejante al de las demás regiones de España. Actualmente, viajar en el Talgo de Santiago a Madrid se ocupan 8 horas y 19 minutos, y en el Trenhotel hay que ponerle una hora más.
Como tiene escrito Xosé Carlos Fernández Díaz, fedatario de las debilidades y marginaciones del ferrocarril gallego, "a partir de los años 83/85 se inicia la diferenciación. Desde entonces cambia la política de Renfe hacia Galicia". Y entre las diferencias que señala están las siguientes:
-"Se incrementa el diferencial de velocidad media entre los trenes 'hacia, desde, y en' Galicia frente a la media del Estado. El diferencial medio en la actualidad es de unos 40 kilómetros hora a la baja".
-"Se implantan los trenes Talgo200 a Málaga en 1992 que, circulando por la línea de alta velocidad entre Madrid y Córdoba, permitieron comunicar Málaga con Madrid en menos de 4 horas".
-"Se implantan en 1999, entre Madrid y Valencia los servicios ALARIS, trenes pendulares autopropulsados para 220 km/hora que ponen ambas ciudades a 3 horas y media".
-"Se implantan los trenes tipo ALTARIA (Talgo 7ª generación) en el año 2000, que al día de hoy no llegan a Galicia".
Estas diferencias han sido publicadas en 2006, y en ese mismo año el recién cesado presidente de Renfe, José Salgueiro, admitió en comparecencia en la Comisión de Fomento del Congreso que los trenes gallegos de largo recorrido están en malas condiciones. "No me cuesta ningún trabajo -dijo- reconocer que el parque y el material del que ahora mismo dispone la empresa es el que es, por tanto tiene la antigüedad que tiene y es susceptible de mejora".
En el trienio 2005-2007, en la etapa del sevillano Salgueiro Carmona, Renfe ha destinado a Galicia el 0,56 por ciento de su presupuesto, quedando en la provincia de Madrid más de la mitad del total. Ya en 2009, Renfe operadora dispone de 1.346 millones de euros para inversión, de los cuales 1.203 se destinan al pago de 177 nuevos trenes y a la modernización de unidades de la flota que están en servicio. El nuevo material es para reforzar los servicios de cercanías, que en Galicia no existen ni se esperan. Más de la mitad de las cercanías de España están en Madrid. Pero en Galicia no existe ni un kilómetro. Renfe pregona: "El diseño de su alta gama de prestaciones al servicio del viajero, han situado a las líneas de Renfe Cercanías entre las más modernas de Europa". Esas prestaciones que Renfe mantiene en áreas con bastantes menos habitantes que las de Coruña o Vigo, se le niegan a Galicia, aunque es posible que en este tema no tenga el ministerio de Fomento otro remedio que ceder ante la exigencia del pueblo que anima "Salva o tren".