Todo cuanto hace un ciudadano como consumidor a lo largo del día paga IVA. La ducha mañanera, el café con leche y las galletas del desayuno, el periódico que adquiere en el quiosco, el coche propio o el medio de transporte para acudir al trabajo, el cafelito de las once y el pincho de tortilla, los comestibles del mediodía, la aspirina, la electricidad que alumbra el hogar y activa los electrodomésticos, el gas, los libros, el teléfono, la depuración de residuales, el calzado, la recogida de basuras, la ropa de vestir, la vajilla, la cristalería, la cubertería, el calzado, el dentista, la entrada de cine o de teatro, el condumio de la merienda, el papel higiénico, las piezas del ajedrez, la baraja, la peluquería, el automóvil, la bicicleta o la moto, los detergentes, el papel de escribir, el ordenador y la impresora, los productos ecológicos, las bombillas, la pintura plástica, la decoración del hogar, los viajes, el pitillo o el cigarro puro, las gafas, las chapuzas, el chateo, el bocadillo, el disco compacto, la caña de pescar, la vitualla de la cena y etcétera. Ya ven, no hay nada de lo que utiliza cotidianamente el ser humano que no pague IVA. El IVA afecta a todos los bolsillos independientemente de su renta. No existe IVA cero en la vida de las personas. Lo que si hay es más impuestos que el IVA. Pero hasta se paga IVA sobre el impuesto de la electricidad.
Para los ingresos está el impuesto sobre la renta de las personas físicas, el IRPF. Este impuesto no va con los que ganan al año menos de 9.000 euros, pero los que llegan hasta los 17.360 tienen una retención del 24%. Si andan entre 17.360 y 32.360 soltarán el 28%. Desde 32.360 hasta los 52.360 euros anuales, Hacienda cobra el 37%. Con ingresos anuales que superen los 52.360 euros el porcentaje se planta en el 43%. Si el ciudadano es propietario o accionista de una pyme o de cualquier otra empresa, paga el impuesto de sociedades. El alcohol, los hidrocarburos y el tabaco pagan impuestos especiales. En fin, el Estado recauda hasta de los pobres de solemnidad. Y está bien que el Estado recaude, pero a cambio de la ejemplaridad en el gasto. No es el caso español donde la austeridad brilla por su ausencia. Hay exceso de gasto público. Una administración pública que recauda bien y gasta con sentido común beneficia a todos. Que se paga mucho a cambio de recibir excelentes servicios, pues el contribuyente ahorra porque tiene acceso gratuito a prestaciones que costea el Estado con los impuestos de todos y además, lo que es muy importante, se practica eso tan cacareado como poco practicado de la justicia distributiva. El que paga menos impuestos recibe los mismos servicios que el multimillonario que tributa más. El camino hacia la felicidad se quiebra con un prójimo de miseria. Los más ricos del cementerio desconocen que prójimo es la gente que está a su alrededor.
Sin pagar impuestos no es posible que todos los ciudadanos, independientemente de los ingresos, accedan a un eficaz sistema educativo, a una buena sanidad, a excelentes infraestructuras de transporte o a una protección social que garantice necesidades elementales, que son pilares del progreso y del bienestar. Entonces, no se entiende gran cosa el guirigay que se ha montado en torno a la subida del IVA, aprobada en los Presupuestos Generales, que entrará en vigor en julio próximo. Hay tres tipos de IVA: superreducido, reducido y general. El superreducido aplica un 4% -y ahí se queda- sobre productos como el pan, la leche, los huevos, las frutas, verduras y hortalizas, los libros, los periódicos, las medicinas, las viviendas de protección oficial, etc. Todo lo de primera necesidad. El reducido pasa del 7 al 8%, y afecta a la vivienda, el transporte de viajeros, los alimentos, las gafas y lentillas, los fertilizantes, el material escolar, los espectáculos, la hostelería, los servicios funerarios, etc. El tipo ordinario o general se aplica a compras y ventas en general, vehículos, joyas, peletería, electrodomésticos, películas X, ropa, embarcaciones, arte y antigüedades, calzado, etc.. Está en el 16% y se pondrá en el 18. Estiman que el aumento del IVA supondrá una media de 135 euros por hogar, que es tanto como 0,73 euros por día en el segundo semestre de 2010. Que tan poquita cosa sea un "sablazo" o que vaya a aumentar el desempleo parece una exageración. La subida del IVA no va a poner en apuros al que está jorobado. El tipo reducido aporta el 49% de la recaudación del IVA, el general el 42 y el superreducido el 4%. Es fácil adivinar que los más o menos nueve millones de españoles que están por debajo del umbral de pobreza serán los que participen más del IVA superreducido, por el que se recaudarán en 2011 más o menos 206 millones de euros. Los productos de primera necesidad continuarán con el 4% y las ropas pasarán del 16 al 18. Una prenda de 30 euros cuesta 34,80 y con el aumento llegará a 35,40, pero Zara ya avisa de que no repercutirá el aumento. Con poner el precio en 29,50, el cliente abonará 34,81 y Hacienda recaudará 5,31 en vez de 4,80 euros.
Son muchos los españoles que sueñan con recibir del Estado una prestación de servicios semejante a la que disfruta la sociedad sueca, pues bien, en el país escandinavo el tipo de IVA general cotiza el 25%, el reducido el 12 y el superreducido el 6%. Dinamarca tiene un sólo tipo del 25%. El vecino Portugal tiene tres tipos impositivos: 21, 12 y 5%.
La Hacienda Pública española recaudará con la subida del IVA alrededor de 5.000 millones más al año, pero en los seis meses de aplicación de 2010 el aumento supondrá 1.900 millones de euros. Con estos millones poco se arregla. Sin embargo, continuará operando el "dinero negro", el fraude fiscal, etc. La Organización de Inspectores de Hacienda del Estado sostiene que reforzando el control sobre el IVA se podrían obtener 13.000 millones más de recaudación, cifra muy superior a los 5.000 millones que prevé ingresar el Gobierno. (¿No sería un buen negocio para las arcas del Estado contratar sabuesos bien remunerados en función de lo que descubran para perseguir el fraude?). Pero en otras fuentes calculan que la economía sumergida en España mueve alrededor de 250.000 millones de euros, sobre un 25% del PIB. La economía en negro de Europa estaría en torno al 15%. Lo peor del cuantioso fraude es que llevan años sabiendo que existe, pero Hacienda hace bien poco por atajarlo, aunque en 2008 recaudó 8.054 millones. ¿Qué sería más prioritario, subir el IVA o perseguir el fraude fiscal? No tiene duda que combatir el fraude, tanto por el resultado final como por dar escarmiento a los que olvidan que "Hacienda somos todos". El Consejo de Ministros aprobó el 5 de marzo el Plan Integral de Prevención y Corrección del Fraude Fiscal, Laboral y a la Seguridad Social. "El Gobierno espera incrementar en el periodo 2010-2013 en una cantidad equivalente al 0,1 por 100 del PIB los ingresos derivados de la lucha contra el fraude". Se estimó en medios especializados en la materia que el Plan podría aflorar 70.000 millones de euros, pero el Gobierno calcula que rondará los 1.000 millones. Si los más coinciden en una economía sumergida de 250.000 millones de euros, bien que queda en ridículo el plan antifraude del Gobierno, cuando el Estado el año pasado gastó lo doble de lo que ingresó. Las previsiones estiman que la deuda pública será de unos 812.742 millones de euros en 2012, lo que equivaldría a que cada español tendrá una deuda de 17.584 euros frente a los 8.569 euros de 2007.
En fin, como estaba previsto sube el IVA. Y en Galicia alcanza a la autopista del Atlántico, que en 2009 facturó 156 millones de euros por el peaje de más de 25.000 vehículos diarios. Si la autopista fuese libre, no se pagaría peaje, por tanto, tampoco IVA. Es lo que ocurre en países como Bélgica, Holanda, Dinamarca, Alemania (excepto camiones) y Reino Unido. En España las autopistas son de peaje, pero no se paga por circular por las autovías que prestan el mismo servicio. Ultimamente se impuso el "peaje en sombra", que quiere decir que el usuario no paga, pero en el caso de Galicia, lo hace la Xunta. La injusticia del IVA en las autopistas de peaje partió de Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas que en sentencia de 18 de enero de 2001 mandaron aplicar el IVA del 16% a los vehículos ligeros que hasta esa fecha tenían el tipo impositivo del 7%. En fin, a partir del 1 de julio el IVA de las autopistas de peaje (AP-9, AP-53 AG-55 y AG-57) pasará al 18%, y ese aumento supondrá que Hacienda recaudará en el segundo semestre cerca de dos millones de euros más de los usuarios gallegos. Sin embargo, la AP-9 Coruña-Vigo es de primera necesidad. No hay una alternativa pública, porque la N-550 que clasifican como de "interés general del Estado" cuando es muy difícil recorrerla a una media de 50 kilómetros por hora.