Congreso de los Diputados. Era el 26 de agosto último. A las cuatro de la tarde se abre la sesión extraordinaria de la Comisión de Fomento, convocada por la Diputación Permanente. Comparece el ministro José Blanco. En la página 21 del Diario de Sesiones, número 593, se recogen las palabras del ministro sobre la alta velocidad a Galicia: “Y voy a definir el mejor escenario presupuestario con el objetivo de que se concluya en torno a finales del año 2015, el mejor.Y si la mejor garantía es sacar más a régimen concesional, porque tiene garantizada la financiación y no depende directamente de los Presupuestos Generales del Estado, lo haré. Lo digo así, porque es como está. Por tanto, al revés, lo que busco es la seguridad y la certidumbre, no la incertidumbre, en relación con esa actuación de la alta velocidad hacia Galicia”.
En su intervención, el diputado Jorquera señaló una serie de contradicciones del ministro sobre inversiones en Galicia. Todas exactas. Pero sin relación con la alta velocidad. Jorquera perdió la oportunidad de colocar al sandio en su sitio, porque mentir es una necedad que hay que desterrar de la sede parlamentaria y de la comunicación social. El ministro, al apuntar “en torno a finales del año 2015”, estaba mintiendo. A sabiendas. Y la prueba irrefutable está en los primeros Presupuestos del Estado (2010), elaborados ya con José Blanco como ministro de Fomento, donde figura como año final del AVE a Galicia 2016. En la programación plurianual del ADIF aparece con el código de proyecto 2020 (¿coincidencia presagio?), la LAV Olmedo-Lubián-Ourense con un coste total de 3.143,8 millones de euros para inciar las obras en 2010 y terminarlas en 2016. Se destinan a los cuatro primeros años 576 millones, con 36 millones para 2010. En 2010 la inversión de ADIF en la LAV Olmedo-Lubián-Ourense equivale al 0,8% del total que dedica en España a líneas de alta velocidad. En 2011 asciende al 2,5 y llega al 3,1% al año siguiente para alcanzar el 3,5 en 2013. En el cuatrienio 2010-2013 sólo se invertirá el 18,3% del coste total.
En el proyecto de Presupuestos para 2011, resulta que la inversión prevista para 2010 se reduce a 30 millones (recorte de 6 millones), la de 2011pasa de 135 millones a 87, la de 2012 los 180 millones previstos se queda en 173,8 y los 225 millones de 2013 se acortan a 221,1. Donde los Presupuestos 2010 tenían programada una inversión de 576 millones se mengua a 511,9 millones en el proyecto de Presupuestos de 2011 y se añaden 228 millones para la anualidad de 2014, con lo que lo programado para cinco anualidades aciden a 739,9 millones de euros, cuando el coste total se incrementó hasta 3.183 millones. Esto quiere decir que queda para 2015 y 2016 un total 2.443,1 millones de euros, una media de 1.221,5 millones de euros para cada año. Es fácil deducir que ni en 2016, fecha final para ADIF, el Ave procedente de Madrid tocará Ourense. Si en cinco años sólo se programa el 23,2% del coste total, para que concluyera en 2016 habría que invertir el 76,8% de dicho coste en las dos anualidades todavía no programadas. Entonces, ¿por qué el ministro Blanco se empeña en seguir repitiendo que el AVE llegará a Ourense en 2015? ¿Por qué de los muchos diputados que cobran por defender los intereses de Galicia ni uno le ha dicho al ministro que deje de contar mentiras porque en sus Presupuestos ya está 2016 como año final? Sin embargo, el ministro Blanco aprovechó una romería en tiempo de crisis, en el Parque de Santa Susana de Santiago, para confirmar de nuevo el domingo la llegada del AVE gallego en 2015 y la entrada en servicio del tramo Ourense-Santiago en 2011.
Según el proyecto de Presupuestos de 2011, ninguna de las dos fechas se cumplirá, porque si para el primero apunta 2016 para el Ave Ourense-Santiago lo retrasa hasta 2013. Y donde hay papeles callan barbas, aunque los políticos y los periódicos gallegos ni se enteran. ¡Pobre país!