El ministro de Fomento, José Blanco, de paseo por lugares varios y diversos de España, mucho recorre, repite una y otra vez que el Ave Ourense-Santiago funcionará en 2011, la línea Coruña-Vigo estará en servicio en 2012 y los gallegos podrán subirse al Ave a Madrid en 2015. Todo mentira. El proyecto de Presupuestos para 2011, cocinados por Blanco y su equipo, descubre el engaño. Está escrito que el final de las obras del Ave Ourense-Santiago será 2013, las de Coruña-Vigo 2014 y las de la alta velocidad con Madrid en 2016. Y donde hay papeles callan barbas. Pero tal como estiran las programaciones será muy difícil que se puedan cumplir esas fechas todavía lejanas, sobre todo en la línea más importante: la que lleva a Madrid y abre enlaces con Andalucía, Valencia y Cataluña que dará paso a Francia.
Cuando Blanco llegó al ministerio, en los Presupuestos de 2009, elaborados por Magdalena Alvarez, se fijaba la conclusión de la línea Ourense-Santiago en 2010, en 2012 la de Ourense-Madrid y en 2013 la de Coruña-Vigo, que es la parte central del Eje Atlántico.
Los primeros presupuestos de Blanco alteran la programación plurianual y retrasan el Ave Ourense-Santiago a 2011 y el de Ourense-Madrid a 2016, pese que a firmó un compromiso: “En torno a finales de 2015 se pondrá en servicio el resto del trayecto desde Madrid (Puebla de Sanabria-Ourense)”. Pero tres meses después, el Consejo de Ministros, donde Blanco tiene cartera, aprobó el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2010 trasladando el final de la línea Madrid-Ourense a 2016 y de la de Ourense-Santiago a 2011. En el proyecto de Presupuestos para 2011 vuelve a modificar la programación plurianual para mantener 2016 como terminación del Ave a Madrid, lo que resultará imposible porque hasta 2014 compromete una inversión de 739,9 millones de euros, quedando pendiente para dos anualidades 2.413,1 millones de euros. Mucha tela para la esquina del occidente europeo. Sobre el Ave a Galicia o Ave Lubián Ourense, el diputado Jorquera le espetó al ministro, en julio pasado en el Congreso de los Diputados, lo siguiente: “Usted ha dicho textualmente que el horizonte de conclusión lo sigue mantemiendo en torno a finales de 2015. Permítame que manifieste que, desde mi punto de vista, esto introduce una ambigüedad, porque cuando se habla de en torno a finales de 2015 creo que a efectos prácticos ya nos estamos situando en 2016. Tengo la convicción personal –que conste en el “Diario de Sesiones”, en cualquier caso- de que no lo tendremos concluido ni en 2016 ni en 2017, pero el tiempo dará o quitará razones”. El ministro respondió que “cuando hablamos de en torno a finales de 2015, eso es lo que está escrito, firmado y eso es lo que he dicho hoy aquí. Por lo tanto no tergiversemos mis compromisos". Francisco Xesús Jorquera Caselas tampoco leyó los presupuestos del año en curso, en cuyo anexo de inversiones de la entidad ADIF está el proyecto 2020 denominado “LAV Olmedo-Lubián-Ourense”, con un coste total de 3.143,8 millones de euros para iniciar en 2010 y finalizar en 2016 y un gasto de 577 millones en el cuatrienio 2010-2013, quedando el 81,7% del coste para el trienio siguiente. A infraestructuras ferroviarias de alta velocidad en 2011 se destinan 5.178 millones, a Lubián-Ourense 87 millones, el 1,6%. Los 87 millones más la inversión prevista para el año actual de 30 millones, supone el 2,7% del coste total de la línea Lubián-Ourense. Poner el final en 2016 es una burla. ¿Estará en 2020?
Con tanta demora, el ministro Blanco se va a perder la foto de la inauguración de la alta velocidad en Galicia. (En mayo último, el ministro Pepe Blanco dijo en sede parlamentaria, según recoge el Diario de Sesiones del Congreso: “Sí estoy en condiciones de confirmarle que el tramo Ourense-Santiago de alta velocidad, igual que el tramo de alta velocidad Madrid-Cuenca-Albacete-Valencia vamos a mantener el calendario… El de Ourense-Santiago entrará en servicio en 2011”. Queda dicho que el de Ourense-Santiago se retrasa a 2013 y el de Madrid-Valencia entrará en servicio en diciembre próximo, si bien los accesos a Castellón y Alicante se estrenarán en 2012 y en 2014 le toca el turno a Murcia.
La Ley General Presupuestaria de 2003 señala que la programación de la actividad del sector público estatal se materializa en los escenarios presupuestarios plurianuales, tanto de ingresos como de gastos, que se deben ajustar al objetivo de estabilidad para los tres ejercicios siguientes y a los que se adecuarán los Presupuestos Generales del Estado. Esto que obliga la ley está siendo incumplido con reiteración por el ministro Blanco, sin embargo, nadie se da por enterado. Se observa que en Galicia no hay afición a leer los tomos del Presupuesto estatal. No lo leen los altos cargos de la Xunta de Galicia ni los diputados y senadores en Cortes. Ni los medios de comunicación. Nadie lee los Presupuestos, que son vinculantes y limitativos para el gestor público. Tal vez sea por eso, que el ministro Blanco, actuando de propagandista de su partido, se pasa más horas en Galicia que en el despacho ministerial. Viaja a costa del erario público para hacer propaganda con astucia de sus pillerías. Se está ganando a pulso que en Galicia lo corran a gorrazos.