Ni José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno central, ni José Blanco López, ministro de Fomento, ni Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, eran candidatos en ninguno de los 315 concellos gallegos, circunscripciones electorales de la reciente consulta electoral. Los tres – a los que hay que sumar el desfile de ministros, altos cargos de las administraciones públicas y hasta algún alcalde foráneo- están obligados a la dedicación exclusiva, pero han recorrido el país en plan engañoso para pedir el voto para sus respectivos partidos. Una dejación de sus funciones propias. Absentismo. Hay que añadir la utilización ilegal de recursos públicos, que altera la igualdad entre las candidaturas políticas que concurren a los comicios locales. ¿Declararán esos costes –aviones, coches con chofer, escoltas, autobuses para reunir claque, etc- ante el Tribunal de Cuentas cuando llegue el momento de la fiscalización de los ingresos y gastos electorales? Los mensajes no tenían nada que ver con los peculiares problemas de los ayuntamientos gallegos agobiados por las carencias, en parte, consecuencia de una gestión mediocre. Una vez más, aunque en esta ocasión con mayor intensidad porque unos están con la soga al cuello y otros tienen prisa por volver al poder, las elecciones locales han sido desvirtuadas. Estuvieron rodeadas de una ceremonia de confusión. Las municipales no cambian el marco político. Sus resultados no pasan de predicción de lo que pueda ocurrir en las generales. Allí donde los concejales, durante los últimos cuatro años, acertaron en la gestión a juicio de la mayoría de electores obtuvieron la confianza para continuar. Son pocos casos.
EL “CUENTO CHINO” DE LA MACROLICITACIÓN
Tras esta introducción, voy al tema. Como saben, José Blanco López lleva desde 2004 –incluso desde antes- como muñidor del PSOE por Galicia adelante. En esta legislatura, como diputado por Lugo, hasta el momento del encargo ministerial no presentó ni una iniciativa parlamentaria. Desde hace poco más de dos años que agarró la cartera de Fomento, con un inexplicable apoyo de los medios de comunicación, promete un día sí y otro también el oro y el moro como si los gallegos fuesen bobos de capirote. Pero de momento sólo ha hecho del Ave un “paxariño” sin fuerza para levantar vuelo. En Lugo cerró la campaña electoral y allí, según Europa Press, ha acusado al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, de “mentir” sobre los plazos de llegada del AVE y sobre el grado de inversión del Gobierno central en esta infraestructura.”No hay derecho a ser tan indecente y tan inmoral”, ha subrayado. Un lenguaje irrespetuoso, propio de un chulo, de un incivil. El Presidente de la Xunta, de acuerdo con el Estatuto, ostenta la representación ordinaria del Estado en Galicia. Y eso alcanza también a los miembros del Gobierno central. Además los Presupuestos de Fomento de José Blanco del año en curso no le dan la razón a Pepiño.
El origen de esta rabieta está en esa macrolicitación que sustituye al difunto Pacto del Obradoiro, para poner en servicio el Ave en el “entorno de finales de 2015”. (Si es “entorno” no es “en torno”). El ministro se desplazó a Coruña para presentar el proceso. La Web de Fomento del 9 de abril, titula que “José Blanco presenta el proceso de licitación para la llegada del Ave a Galicia”, con la siguiente información. “El ministro de Fomento, José Blanco ha presentado hoy en A Coruña el proceso de licitación que seguirá el Ministerio para la construcción de los últimos tramos de la línea de alta velocidad Madrid-Galicia tras las actuaciones autorizadas ayer por el Consejo de Ministros”. Así de escueto, sin decir nada. (“Cuando licitemos el AVE en 2010 ya nadie tendrá dudas sobre los plazos”. Blanco, 19 de julio de 2009). Ni siquiera se atrevió a divulgar en la web del ministerio que con el “cuento chino”, digo, con el esquema mixto de licitación, se ahorrarán más de1.800 millones de euros.
HERNÁNDEZ SE AFERRÓ A LA PRUDENCIA
Pero el Conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández , ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, acompañado del Director Xeral de Mobilidade, Miguel Rodríguez Bugarín, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y profesor universitario de Ferrocarriles, se han ido a Madrid el 12 de abril para reunirse con el secretario de Estado de Planificación y Infraestructuras, Víctor Morlán Gracia, de profesión abogado. Tras ese encuentro , Hernández valoró positivamente el compromiso del Estado de cumplir el Pacto del Obradoiro y adelantó que la Xunta analizaría el contenido de las modificaciones introducidas en el esquema de licitación previsto inicialmente por el ministerio. Hernández señaló que “tenemos que ser prudentes porque hablamos de tramos complicados, y por lo tanto, hay que estudiar sosegadamente el nuevo esquema”. El conselleiro afirmó que la Xunta haría una reflexión con técnicos especialistas en la materia para valorar ese posiblemente cumplimiento y recordó que el Pacto del Obradoiro recogía un volumen de licitación en 2009 que fue cumplido sobradamente y un volumen de licitación en 2010 que no se cumplió. “Ahora –añadió- estamos a hablar de que la licitación de 2010 se va a producir durante el año 2011 e incluso en el primer trimestre de 2012”, por ello, insistió en la necesidad de prudencia.
CONCLUSIONES DE SENTIDO COMÚN
El día 3 de mayo, el conselleiro Hernández presenta el informe de la Xunta que llega a la conclusión de que Galicia no tendrá AVE, en el mejor de los casos y siempre que no se produzcan incidencias, hasta comienzos del año 2018, atendiendo a la reprogramación de las obras anunciada por el ministerio de Fomento en el mes de abril. Indica que el informe de la Xunta se basa en el esquema de licitación expuesto por el Secretario de Estado. El nuevo esquema, según Hernández, “plantea para 2011, 2012 e incluso 2014 licitaciones que el Pacto del Obradoiro contemplaba llevar a cabo en 2010”. El conselleiro Hernández, en la presentación del informe (Está colgado en la web de la Xunta acompañado de anexos informativos, información que Fomento todavía no divulgó), se caracterizó por una exquisita prudencia. No se debe olvidar que el “cuento chino” que Blanco largó en A Coruña el 9 de abril recibió exagerados elogios. Y entre ellos, destaca el aplauso adelantado de la inútil CEG al nuevo plan de Fomento, que el ministro expuso a su manera a cincuenta “calientasillas”. Nadie lee los Presupuestos del Estado, donde el AVE gallego (Lubián-Ourense-Santiago), desde que Blanco llegó al ministerio, está programado para concluir en 2016. Como se han perdido dos años, si tiene oportunidad de decir de nuevo la verdad a los gallegos ya admitirá 2018. Es una conclusión llena de sentido común, aunque hay expertos que razonan que ni en 2020. Porque Blanco desde que entró en Fomento sólo pospuso las inversiones en Galicia. En la parte del Eje Atlántico entre Coruña y Vigo pasó la terminación de 2013 a 2014, en la autovía del Cantábrico del 2011 al 2013 y en la de Lavacolla-Lugo del 2011 al 2015. Ni el nuevo puente sobre el río Miño (proyecto 2004 17 38 3654), en Lugo, se salvó de las demoras, ya que el final en 2011 de Magdalena Alvarez lo llevó al 2012. En sus primeros presupuestos programó para 2011 una inversión de 19,8 millones de euros en el puente del Miño, y en las cuentas siguientes la rebaja a 9 millones y proyecta 17,8 millones para 2012. Y nos podíamos dar con un canto en pecho si el memorial de atrasos quedará ahí. Hay muchos más, y desde que llegó la democracia. Y por encima, Blanco no cesa de lanzar nuevas inversiones en obras que ni son prioritarias ni los escasísimos recursos actuales están para costear localismos trasnochados. Si las empresas privadas gestionasen como el ministerio de Fomento sería la quiebra. Blanco sólo tiene dinero para el entorno del Mediterráneo. Sin embargo, ante los gallegos suelta: “Es uno de los días más felices de mi vida”. Blanco dixit el 9 de abril. ¡Qué cinismo! "Enhorabuena por lo conseguido”, le dijo Feijóo en el momento. Tal para cual.
LOS EXABRUPTOS DE BLANCO AL LADO DE SU PROFESOR DE FILOSOFÍA
Ya el 4 de mayo, el conselleiro de Infraestructuras había remitido al Secretario Morlán una carta solicitando la convocatoria de la Comisión de Seguimiento del Pacto del Obradoiro, adjuntando el informe de la Xunta. El veterano pollítico de Fomento fijó el 26 de mayo para escenificar el seguimiento. Pero da marcha atrás: el 23 de mayo Morlán comunica la suspensión de la reunión.
El 20 de mayo, José Blanco aportó palabras duras para el día de reflexión. El ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE se lanzó contra el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, acusándole de "mentir" sobre los plazos de llegada del AVEy las inversiones del Estado en la comunidad gallega. “No hay derecho a ser tan indecente y tan inmoral”. Con esa salida de tono dejó en mal lugar a su profesor de Filosofía que tenía al lado. “Indecente”, “inmoral”. Pepiño siempre habló más que trabajó. Es posible que ya olvidara las que hizo en el Consello da Xuventude de Galicia. O las faenas que le propinaba a los camareros en su etapa compostelana de ociosidad. Como ministro tiene que respetar al presidente de todos los gallegos, aunque resida en el barrio madrileño de Las Rozas. Dice el refrán que “quien mucho habla, mucho miente; porque el mucho hablar y el mentir son parientes”. La respuesta al exabrupto se la dieron los lucenses al día siguiente de la reflexión: 3.589 votos menos que en 2007 y pérdida de un concejal. Se quedaron como segunda fuerza política en el municipio capitalino con 11 concejales, y eso con la ayuda del señor D’Hondt, ya que si cada edil le costase los votos que a los nacionalistas obtendrían como mucho 9. Pero el vicesecretario general no dimite, y eso que allí donde mitineó y soltó promesas millonarias perdió su partido.
No le aprovechó la jornada de reflexión, porque el día 23 de mayo el ministerio de Fomento suspende sine díe la Comisión de Seguimiento y condiciona la celebración del encuentro a que el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, “vuelva al principio de lealtad institucional” y “rectifique sus falsedades”. El demócrata de Palas pretende actualizar el “sí wuana”.
En el último día de mayo, en la web de la Xunta apareció una información a la cual pertenecece el siguiente párrafo: “O presidente do Goberno galego, Alberto Núñez Feijóo, mantivo hoxe unha conversa telefónica co ministro de Fomento, José Blanco, na que acordaron a celebración dunha nova reunión entre Xunta e Goberno de España que permita contrastar os estudos técnicos realizados por parte da Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas e o Ministerio de Fomento, e dar así continuidade ao Pacto do Obradoiro”.
ALGUIEN NO LLEVA BIEN PUESTOS LOS PANTALONES
¿Quién llamó a quién? ¿Quién se bajó los pantalones? Tampoco importa mucho, aunque es fácil deducir que alquien no lleva bien puestos los pantalones. Esa Comisión de Seguimiento no sirve para nada. La tal Comisión no tiene fundamento para existir desde el 1 de enero de 2010, cuando entraron en vigor los primeros Presupuestos de la era Blanco y se programa la conclusión del AVE Lubián-Ourense en 2016. Lo que está aprobado por el Parlamento en materia de inversiones sólo se cambiar modificando la programación en las cuentas del año siguiente. En los Presupuestos de 2011 continúa el 2016. Es imposible concluir la obra en 2015, como sigue pregonando el charlatán mayor del reino. Con estas mimbres no hay manera de hacer el cesto del AVE ni en 2020. Pero Blanco ya está de nuevo en campaña electoral de cara a las generales.
Que el presidente de la Xunta se haya prestado a volver a una reunión que ocasiona gastos en época de austeridad, sin exigir que el ministro Blanco retirara publicamente los exabruptos “indecente” e “inmoral”, es convertir la institución autonómica de gobierno en una “Carallitat”.