EL RECINTO DE SILLEDA OCUPA MÁS SUPERFICIE QUE LA GRANDÍSIMA FIRA DE BARCELONA
Una década atrás contaban las crónicas que José Maril, entonces factótum del grandísimo tinglado ferial de Silleda, convenció al alcalde de Santiago, José Sánchez Bugallo, para que desistiera de construir un recinto para certámenes multisectoriales. En aquel tiempo, construir un edificio ferial (no agropecuario) en Compostela se iba a 3.000 millones de pesetas, unos 18 millones de euros, que tal como despilfarra la administración pública en este país, al final podían resultar 21 o 24 millones de euros. Recuerden que Expocoruña se presupuestó en 22 millones, pero al final costó 37, de los cuales la Xunta aportó 28, la Diputación 3 y la difunta Caixagalicia 6 millones de euros. Los 30 meses para ejecución de la obra se convirtieron en cinco años.
La Administración autonómica no estaba dispuesta a malgastar en el capricho ferial compostelano. Tal negativa propició el acuerdo Maril-Bugallo de certámenes feriales para Silleda, asegurando Santiago su mercado ganadero de los miércoles y, sin interrumpir las transacciones ganaderas semanales, realizar exposiciones en un espacio máximo de 5.000 metros cuadrados. “Traballaremos para que as grandes exposicións sexan en Silleda” (Bugallo dixit). Pero el ayuntamiento de Santiago no hizo nada por Silleda, porque tampoco le correspondía ni podía, pero tenía y tiene la obligación de defender el buen funcionamiento del Amio agropecuario, objetivo que olvidaron desde el primer día. Antes de concluir las obras de Amio, comprometidas para septiembre de 1995, se prolongaron hasta 1998, ya en 1996 los regidores municipales se plantearon reconducir contra natura el proyecto. Una chulería. Y lo hicieron aunque después cargaron sobre la crisis de las “vacas locas” el completo fiasco que coronó la chulería. A pesar de todo, la actual corporación municipal tiene el deber de respetar aquel compromiso y reconducir la situación hasta convertir Amio en un gran escaparate de la ganadería y agricultura gallega.
EL ALCALDE LLEVÓ AL BOE UN ANUNCIO ENGAÑOSO
En 1997, el alcalde compostelano hace pública en el BOE (3/03/1997) “Resolución del Ayuntamiento de Santiago de Compostela por la que se anuncia concurso para la construcción y explotación, en régimen de concesión, del recinto ferial de Amio, en Santiago de Compostela”. ¿Construcción? Tiene bemoles. En el texto del anuncio se aclara: “La gestión, en régimen de concesión administrativa, del recinto ferial del mercado de ganado de Santiago de Compostela. El adjudicatario asumirá los costes de redacción del proyecto, dirección técnica y ejecución de obras complementarias, por un importe de ejecución material de 316.306.390 pesetas. Igualmente, asumirá el pago al Ayuntamiento de 60.000.000 de pesetas con destino al abono de los intereses de demora a Mercado UTE”. Ambas partidas suman 2,2 millones de euros, siendo la más importante la dedicada a obras complementarias. La concesión es por un plazo de 25 años y las dichas obras se ejecutarán en tres meses. El canon de explotación se fija en 8 millones de pesetas (48.080 euros) al año, como mínimo. La adjudicación recayó en Trapsa, del Grupo Marsans. Echando números resulta que el concesionario del equipamiento público necesario de Amio, además del canon de 48.080 euros, adelantó una aportación de 2,2 millones de euros, tanto como 88.065 euros al año durante cinco lustros. Las cifras actualmente pueden ser distintas. La forma de controlar la concesión de Amio por parte del Ayuntamiento parece más un enjuague que la defensa de los intereses de la ciudad con la explotación integral del uso agropecuario. Uso que describía de esta manera el ingeniero Sánchez de Dios, autor del proyecto: “en el que deben tener cabida las industrias creadoras de insumos a la agricultura y las transformadoras de productos agrarios y ganaderos. El nuevo Mercado deberá por tanto retomar la tradición de la ciudad como puerta de relación con su entorno, utilizando la nueva dotación como elemento dinamizador para el sector, que sirva de marco para la realización de actividades que impliquen intercambio de conocimientos, experiencias y tecnología”.
LA FEDERACION DE FERIAS QUE NACIO Y MURIÓ EN UN DIA
Como se sabe, el presupuesto de construcción del mercado pasó de los 7,8 millones iniciales a 11,6 millones, porque ya de salida se alteró incorrectamente el uso agropecuario para darle un carácter polivalente, en plan miope, para hacer experimentos que de antemano era fácil estimar que acabarían en fracaso. En 1995 se desarrollaban en Galicia exposiciones feriales en Ferrol, Silleda, Vilagarcía, A Estrada, Vigo, A Coruña, Lugo y Ourense y en algunos otros lugares. Un disparate. En 1996 se trató de poner coto al desmadre con la Ley de regulación de actividades feriales en Galicia. Y el día 3 de diciembre se 1997 se constituyó la Federación de Ferias de Galicia, de la que nunca más se supo.
Actualmente, cuenta Galicia con ocho recintos feriales, incluido el de Fexdega que está con la soga al cuello. Ocupan nada menos que 68 hectáreas; las más fueron tierras de interés agrícola. La superficie de los dos recintos de la Fira Barcelona es menor que la de Silleda, 405.000 frente a 428.000 metros cuadrados. Y la Fira de Barcelona “tiene una cartera de más de 70 salones (anuales, bianuales, bienales y trienales) que reúnen 35.000 empresas (directas y representadas) y reciben tres millones de visitantes. 15 salones son referentes internacionales. Es decir, figuran entre los tres primeros de su especialidad celebrados en Europa”.
Galicia no hubiera dedicado 68 hectáreas a recintos feriales si la Xunta hubiera planificado de acuerdo con la oferta y demanda en estas cuestiones. ¡Que no hay mercado para tanto! A día de hoy sólo es viable la feria de Vigo, si sigue acertando en la gestión y sorteando la crisis y las zancadillas. La Xunta, con 265.500 euros para transferencias corrientes a fundaciones y consorcios de carácter ferial en 2012, no tiene para aguantar las pérdidas de tanta exhibición sin sentido. Cabe que a este fin también se acuda a otra transferencia corriente de 657.729 euros para ayudas y convenios con fundaciones públicas. Pero, ojo, porque en Expocoruña estiman pérdidas de 1,2 millones de euros para 2012. La Xunta está recortando servicios elementales, pero sigue malgastando dinero en certámenes feriales sin pasado, sin presente y sin futuro. De los ocho, seis están presididas por conselleiros de la Xunta. El titular de Economía e Industria está al frente de cinco y el conselleiro de Presidencia, Administraciones Públicas y Xustiza manda en la Feria de Silleda.
“ALGO ABSOLUTAMENTE INFUMABLE”
Por cierto, cuando en 2008, tras ejecutar la difícil retirada de Maril de la presidencia de la Fundación Semana Verde, el consello de la Xunta designó para el puesto a José Luis Méndez Romeu, conselleiro de Presidencia, Administraciones Públicas e Xustiza, el Partido Popular presentó una moción en el Parlamento gallego, de cuyo debate el 9 de septiembre quedó en el Diario de Sesiones lo siguiente: “Nós en principio non atopábamos relación para que o conselleiro da Función Pública e da Presidencia fose o conselleiro presidente da Fundación de Silleda. Claro, logo realmente caemos na conta. Efectivamente, para este Goberno o recinto feiral de Silleda non se plantexa como un recinto de actividade feiral propiamente, non se plantexa como un recinto de promoción dos nosos sectores produtivos, ¡para nada!, plantéxase como un recinto para facer oposicións”. El conselleiro Méndez Romeu aclaró que “a situación concreta da Feira Internacional Semana Verde de Silleda é unha situación coñecida polo Goberno anterior, que dende hai varios anos negou subvencións de todo tipo e permitiu sobre todo unha flagrante ilegalidade no funcionamento dos seus órganos directivos que agora comenza a ser modificada, asunto no que coinciden os informes de auditoría solicitados precisamente a instancias do Goberno actual”. El portavoz del PP respondió al conselleiro de esta forma: “Señoras deputadas e deputados do Grupo Socialista e do BNG, miren, vostedes hoxe co seu voto avalan que un conselleiro sexa responsable do protectorado dunha fundación e ademais presida esta fundación. ¿A vostedes parécelles ben? ¿Parécelles que eso é transparencia? ¿Parécelles que así se deben facer as cousas? A nós, desde logo, parécenos algo absolutamente infumable política, funcional e xuridicamente. E desde logo algo que o Goberno anterior nunca houbera permitido”.
Pero el gobierno que siguió al bipartito, o sea, la actual Xunta, lo calcó. Unos y otros como que no se enteraron del informe del Consello de Contas de 2004 sobre la Fundación Semana Verde: “Los sucesivos planes estratégicos de la Fundación siempre mostraron un diagnóstico de dependencia de la colaboración de la Administración para la subsistencia de la organización, pero nunca sirvieron para un cambio de orientación en la gestión ni de mecanismo para el desarrollo de la cooperación público-privada en sus actividades. La actual descoordinación de la situación de la oferta ferial de la Comunidad autónoma dificulta esa planificación aislada”.
Con la quiebra del Grupo Marsans, la gestión del recinto ferial de Amio pasó a la empresa Monfobús, en abril de 2011. Por tanto, carece de fundamento la declaración de Reyes Leis: “la concesionaria lleva dos años sin cumplir los pagos”. Los fallos de la Administración no son imputables a los administrados. En julio pasado hubo un cambio de alcalde, pero la administración municipal es la misma. ¿Por qué el ayuntamiento permitió reducir el uso agropecuario a vacas y terneros una vez a la semana y autorizó unas actividades innecesarias sin relación alguna con la agricultura? ¿Por qué dejó in albis el aspecto agrario desde la inauguración de la instalación en Amio, con la excepción de plantas ornamentales durante unos años?
Sánchez Bugallo, declaraba en abril de 2008, al valorar muy positivamente el acuerdo alcanzado con los ganaderos, "xa veremos como se desenvolve o escenario futuro". Pero cree que la compatibilidad pactada del mercado ganadero y la actividad ferial "pódenos resolver as necesidades para a próxima década, despois veremos ata onde podemos chegar". En función de estos resultados, Bugallo no descartaba que el Concello tuviera que llamar a las puertas de la Xunta para reclamar inversiones para acometer la construcción de un nuevo recinto para el mercado. Una visión cateta de la gestión municipal.
LOS EDFICIOS DE AMIO NO SON TRASLADABLES
El empresario lucense Raúl López sin apenas tiempo para poner al día las obligaciones de la concesión administrativa y diseñar el futuro, comenzó a recibir amenazas de representantes del ayuntamiento de Santiago desde los medios de comunicación. Aún a costa de desprestigiar un servicio municipal y sembrar dudas sobre el cumplimiento de la normativa europea del recinto.
Pero, ¿qué daño le hace al alcalde Conde Roa, a la edila Reyes Leis o al conselleiro Rueda el mercado ganadero de Amio? Una tropa del Partido Popular con mando en muchas plazas pretende borrar la histórica feria de Santiago para salvar el cuerpo muerto de Silleda. ¡Qué ilusos! A la operación le dicen “trasladar”, que para el diccionario de la RAE es “llevar a alguien o algo de un lugar a otro”. ¿Qué es lo que van a llevar para Silleda? ¿Acaso los arcos triarticulados de madera laminada del recinto de Amio? ¿O el anillo de subastas, que ni siquiera se estrenó? ¿O las pilastras de cimentación? ¿Acaso las resinas epoxídicas que dan calidad antideslizante al pavimento? ¿Tal vez la instalación de lavado y desinfección de vehículos? O sea, no van a trasladar nada. Pero pueden protagonizar una cacicada. No obstante, a día de hoy, en la web del concello de Santiago se puede leer: “O Mercado Nacional de Gando de Santiago, que é o mercado de maior peso económico de Galicia e España e un centro de referencia para Europa no sector... O Concello de Santiago ten modernizado as súas instalacións e o seu modo de funcionamento para adaptalos ás novas demandas, de tal xeito que poida seguir mantendo a súa situación privilexiada”. Y también está esto otro, que es una gran mentira: “Amio é un punto de desenvolvemento de feiras de referencia a nivel autonómico como xa ocorre con Expovivenda. O Concello mantivo unha liña de axudas dirixidas a promover a celebración deste tipo de actividades co obxectivo de potenciar o recinto e convertelo nun punto de referencia non so en Galicia, senón tamén en España e Europa”. Son unos pipiolos.