Si José Luis Rodríguez Zapatero adoptase una postura inequívocamente democrática, al concluir la seismesina presidencia española de la UE en julio de 2010, habría dimitido. No se inclinó por ese camino y la consecuencia, de momento, es que se ha perdido un tiempo precioso para enderezar el rumbo errante de este país. Menos mal que no escuchó la reiterada petición de los populares de adelantar las elecciones generales. Desde junio de 2009 viene el PP pidiendo elecciones anticipadas, aunque en una ocasión mencionó la cuestión de confianza. Lo políticamente correcto para el PP era hacer uso de un derecho: presentar la moción de censura, que si mal no recuerdo mentó al día siguiente de los comicios europeos. Pero 153 votos no bastan. Ya en mayo de 2010 los populares mentaron en el Senado la dimisión de Zapatero, pero el líder Rajoy continuó insistiendo repetidamente en que debían adelantarse las elecciones, potestad exclusiva del presidente del Gobierno. Los sindicatos y hasta los guardias civiles clamaron en la calle en septiembre de 2010 por la dimisión del presidente. Zapatero, que parece ignorar que más de una docena de militantes socialistas le superan en capacidad para dirigir el gobierno, se perdió definitivamente al negar la crisis económica, tal vez pensando en que le restaría votos en las elecciones. Hasta el 8 de julio no pronunció la palabra crisis: “En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad”. Pero aún hoy, en las escasas apariciones que practica, continúa con el “mantenella y no enmendalla”.
LA CORRUPCION Y EL FRAUDE FISCAL
Disolver las Cortes y llamar de nuevo a los electores a las urnas sería más de lo mismo: repetirían los mismos candidatos. Y tanto Zapatero como Rajoy están quemados. Sobre todo para afrontar problemas como la corrupción (La gran transnacional, que dijo Benedetti) y el fraude fiscal (equivale al 20% del PIB). La dimisión de Zapatero obligaría al PSOE a buscar un nuevo candidato a la presidencia que lograse los apoyos suficientes para alcanzar la investidura o a pactar un gobierno de coalición o de concentración. (“La situación es de emergencia y hay que decirlo”, que declaró el ex ministro socialista Saenz de Cosculluela el 5 de abril de 2009).
Con la dimisión de Zapatero, de acuerdo con el artículo 99 de la Constitución, “el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. El candidato “expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara”. “Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviese la mayoría simple”. “Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores”. “Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso”. La Constitución no exige acta de diputado para ser candidato.
Con el sistema electoral español, los votantes no eligen directamente al presidente del Gobierno. Por medio de listas bloqueadas escogen diputados en las provincias donde están censados. Y los diputados electos en cada provincia son los que designan al presidente, aunque previamente ya es aclamado por la cúpula del partido y su comité electoral. En las últimas elecciones generales, los dos partidos socialistas (PSOE y PSC) obtuvieron 169 diputados en 48 y 4 circunscripciones electorales, respectivamente. Zapatero encabezaba la lista por Madrid, donde consiguieron 1.401.785 votos, que al aplicar el sistema D’Hont le correspondieron 15 diputados, mientras la lista de Rajoy cosechó 1.737.688 votos y 18 diputados. Sin embargo, en las 52 circunscripciones, frente a los 169 escaños socialistas, el Partido Popular sumó 153. Zapatero, en la investidura, no salió a la primera, ya que no obtuvo mayoría absoluta, pues sólo le votaron los 169 diputados de su partido. A las 48 horas, nueva votación, pero esta vez se salvó por 23 abstenciones (PNV, CiU, IU, ICV, BNG. CC y NaBai) que garantizaban la necesaria mayoría simple. En contra recibió 154 votos del PP, 3 de ERC y 1 de UPD. Salió presidente en la segunda vuelta con 169 votos a favor, 158 en contra y 23 abstenciones. Para la aprobación de los primeros Presupuestos Generales de la novena legislatura el PSOE tuvo que recurrir al mercadeo, al margen del debate parlamentario, para captar los 6 votos del PNV y los 2 del BNG, los justos para asegurar la mayoría absoluta precisa para aprobar las cuentas. El PNV se llevó transferencias y millones, y suma y sigue. Los 125 millones para infraestructuras además del cacareado 8% de inversiones en Galicia, precio del BNG, no llegaron.
EL PROGRAMA DE LOS ONCE SABIOS
Las últimas elecciones generales se celebraron el 9 de marzo de 2008, siguiendo como siempre el sistema de anclar el bipartidismo, aunque con el freno de los partidos nacionalistas, principalmente catalanes y vascos. En enero de ese año, antes de la comparecencia ante las urnas, el PSOE celebró una reunión con 11 de los 14 expertos que formaban el Panel Internacional de Intelectuales Progresistas que asesoraron la elaboración del programa electoral de los socialistas. A la cita faltaron el filósofo irlandés Philip Pettit, la premio Nobel de la Paz Wangari Maathai y la socióloga francesa Marie Duru-Bellat. Los 11 sabios que acudieron a la sede de Ferraz fueron los premios Nobel Helen Caldicott y Joseph Stiglitz y los economistas André Sapir y Maria Joao Rodrigues, el alemán Wolfgang Merkel, el británico Nicolas Stern, los estadounidenses George Lakoff, Jeremy Rifkin y Barbara Probst-Solmon, el economista danés Torben Iversen y el politólogo argentino Guillermo O' Donnell.
¿Desconocían tantos sabios la crisis financiera internacional por el efecto subprime? En el primer semestre de 2007, ya el FMI advirtió que la economía de los EE.UU. se desaceleraría en ese año y que los mercados financieros estaban subestimando el riesgo. Michael Krätke, profesor de política económica y derecho fiscal en la Universidad de Ámsterdam, publicó el 2 de septiembre de 2007 un artículo titulado Anatomía de una crisis financiera de alcance planetario que tuvo gran audiencia. En sus primeras líneas escribe: “Hace cuatro semanas el mundo todavía parecía en orden: la economía mundial y los mercados financieros estaban en apogeo. Ahora tenemos un crac bursátil a plazos que desemboca en una crisis del mercado monetario: los bancos centrales no dejan de inyectar capital a los mercados financieros. En Alemania, la Banca Regional de Sajonia está particularmente en un brete y ha tenido que ser rescatada por cajas de ahorros y otras bancas regionales con una dosis de supervivencia de 17.300 millones de euros. El Estado de Sajonia garantiza esta extremadamente desusada suma, que sobrepasa su presupuesto anual”. También decía el profesor Krätke que “la crisis ha estallado –como no podía ser de otro modo— en el segmento subprime del mercado, entre las familias más pobres con pocos (y en términos reales, descendentes) ingresos. Más de dos millones de norteamericanos han perdido sus casas, hay más de 500 mil millones de dólares acumulados en morosidad: un tsunami de hipotecas fallidas arrasa el país”. Krätke pronostica que “los créditos morosos se hallan por doquier, y son bombas de tiempo colocadas, no sólo en el sistema financiero estadounidense, sino distribuidas por el mundo entero”.
LA CRISIS ES UNA FALACIA
La crisis financiera no era un secreto. Sin embargo, el presidente Zapatero acude el 7 de septiembre de 2007 a la ciudad financiera del Banco Santander y afirma que la economía española “crece y va a seguir creciendo” y hasta señaló que el superávit público va a mantenerse en 2007 y 2008. El 14 de enero de 2008 va un poco más allá y proclama que “la crisis es una falacia, puro catastrofismo”. El 7 de febrero, con las elecciones a un mes vista, Zapatero afirma que “no estamos en una crisis económica”, aunque reconoce que “tenemos alguna dificultad que nos viene de fuera”. La propaganda electoral del PSOE va “por el pleno empleo”. El 25 de febrero anuncia que “la desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie”. Ya el 3 de marzo suelta: "Prometo crear dos millones de nuevos empleos", para en la víspera de la jornada de reflexión proclamar que "España está en condiciones para llegar al pleno empleo”.
El 9 M, el PSOE consigue cinco diputados más que en 2004 con sólo incrementar los votos populares del total estatal en 38.361, no obstante, con sus 169 parlamentarios se sitúa a 7 de la mayoría absoluta. El PP aumenta el voto popular en 406.829 y le corresponden cinco actas más hasta sumar 153. CiU, con 61.154 votos menos con respecto a 2004, pierde un escaño y se queda en 10. El PNV termina con 117.734 votos por debajo de los obtenidos en 2004, y pasa de 7 a 6 diputados.
En la investidura de 2004 había conquistado mayoría absoluta –era lo que ansiaba la ciudadanía encandilada por el talante y el error del Aznar con mayoría absoluta, de no atender las multitudinarias manifestaciones contra la invasiónde Irak-, con el voto favorable del PSOE, Esquerra Republicana de Cataluña, Izquierda Unida, Coalición Canaria, BNG y la Chunta Aragonesista. En 2008 salió a la segunda votación por mayoría simple (169-158), gracias a 23 abstenciones (PNV, CiU, IU, ICV, BNG, CC y NaBai).
España al final de 2007 registraba 2.039.000 parados, 400 menos que en el año anterior, pero cerró 2008 con 539.000 más. Al año siguiente el desempleo afectaba a 3.644.000 y en 2010 escaló hasta 4.060.800, registrando en mayo último 4.189.700 parados., con 450.900 desempleados de menos de 25 años. No obstante, Zapatero no modificaba su discurso de defensa de la protección social.
La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2008 daba como parados a 2.174.200 ciudadanos, de los cuales el 5,2% pertenecían al sector agrario, el 7,6 a la industria, el 13,5 a la construcción, el 38,8% a los servicios y el 34,7 a los no clasificables. Ese año termina con una media de 2.590.600 que ascienden a 4.149.500 en 2009. Sigue la escalada para terminar 2010 con una media de 4.632.400, y en el primer trimestre de 2011 el número de parados, según la EPA, está en 4.910.200. Este desempleo se distribuye con el 4,6% al sector agrario, el 5,1 a la industria, el 9 a la construcción, el 30,6 a los servicios y el 50,5% corresponde a los no clasificables. En fin, vez de crear dos millones de nuevos empleos, se han destruido dos millones de puestos de trabajo. Para darse una idea del significado de esta cifra, de 4.910.200 parados, digamos que es superior a la población de cuatro comunidades autónomas: Asturias, Cantabria, Galicia y La Rioja, regiones que suponen el 17% de la superficie de España con el 10,2 de su población.
EL PARO NO ES SOLO CULPA DEL GOBIERNO CENTRAL
Sería absurdo colgarle al Gobierno central toda la culpa del aumento del paro, ya que las autonomías también tienen competencias para crear empleo. Y aunque carecieran de ellas, echándole imaginación y profesionalidad a sus políticas podían echar una mano en la lucha contra el desempleo. Pero sube el paro en todas las comunidades autónomas. Según la EPA, en Galicia pasó de 170.400 en el II trimestre de 2009 a 226.500 en el trimestre de este año, un aumento del 32,9% ya con Núñez Feijóo al frente de la Xunta. Y es que en Galicia, desde hace tiempo, se realiza una política con exceso de subvenciones y que parece destinada a conseguir empleo con puestas de sol, mientras siguen ociosos importantes recursos naturales, sobre todo en el sector de la madera. Núñez Feijóo no ha modificado esa vieja tendencia. Ni se le espera. Pero no pierde ocasión de culpar a Zapatero de todos los males de Galicia.
Pero el drama español está en el gran número de parados que no reciben ni un céntimo. Según las estadísticas del ministerio de Trabajo, en abril de este año, el paro turbaba a 4.269.400 personas y las prestaciones por desempleo sólo protegían a 2.674.500. Esto es, 1.594.900 personas, el 3,4% de la población española, están obligados a vivir del aire. A Galicia, de la tarta de desprotegidos, corresponde algo más de un 6%, unas 98.100 personas. Esta desdicha obliga a un creciente número de personas a alimentarse en los comedores sociales, otros cubren necesidades como “furtivos” o se dedican a oficios menos recomendables. Ante tan tristes datos de abril, el presidente Zapatero, echó al aire el 3 de mayo en el Senado, estas palabras. “Tenemos en estos momentos los niveles más altos de protección social que ha conocido este país”. Por si este despropósito no fuera suficiente, una semana después volvió a burlarse de la inteligencia del pueblo: “A pesar de la grave crisis económica y la austeridad, este es el momento de la historia de España en el que hay más protección social”.
Un año después de las elecciones de 2008, Rodríguez Zapatero escuchó al Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, que “los próximos años van a ser muy difíciles para los españoles”. Krugman también aludió a perspectivas económicas “aterradoras” y consideró que España estará abocada a una reducción drástica de los salarios, “lo cual es un proceso muy doloroso”. Transcurridos dos largos años desde aquel presagio del Premio Nobel, el Gobierno no cumplió sus deberes y la actualidad está marcada por la oposición sindical a una reforma laboral que abarata despìdos y rebaja salarios.
Ya en este junio, José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que, aunque el PSOE "sufre", hay "razones bastante objetivas" y de "interés general" para concluir la legislatura, ya que es necesario concluir las reformas en marcha para asentar la recuperación y crear empleo. Una excusa gratuita.
Zapatero está acorralado, como consecuencia de sucesivas demoras en las reformas que le exige la Comisión Europea. Llegados a abril último, Zapatero anuncia que no se presentará a las elecciones y que seguirá al frente del gobierno “hasta el último día”. Despejó la incógnita que preocupaba a un partido dividido y anunció que a partir de junio se abriría el proceso de primarias.
Pero con anterioridad llevó al BOE del 21 de octubre de 2010 el cese de María Teresa Fernández de la Vega como vicepresidenta primera, ministra de Presidencia y Portavoz del Gobierno, suprime dos carteras, entre ellas la de Igualdad que duró menos que un caramelo en el patio de un colegio, a pesar de que Zapatero justificó su creación porque quería que fuera la legislatura de la igualdad entre hombres y mujeres. En esa remodelación el Gobierno pasó de 17 a 15 carteras y acabó con la paridad. Cesó a cuatro ministros y pasó Igualdad a Sanidad y Vivienda a Fomento, cuyas “miembras” siguen con categoría de secretarias de Estado.
RUBALCAVA, SIETE AÑOS CON EL PLAN ZAPATERO
Lo más llamativo de la remodelación ha sido el encumbramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba, que a la cartera de Interior añade la Vicepresidencia primera y la portavocía del Gobierno. En el decreto de reestructuración ya se anticipa lo que acaba de ocurrir con la chapuza de las primarias que acabaron con un candidato a dedo. En la disposición adicional segunda se adelanta que “la Secretaría de Estado de Comunicación depende orgánicamente del Ministerio de la Presidencia y funcionalmente del Ministro que asuma las funciones de Portavoz del Gobierno, a los efectos del ejercicio de las mismas”. Ya en octubre pasado se adelantaba lo que ocurrió en abril de este año: que Rubalcava pueda controlar todo.
Dicen que Rubalcava tiene un proyecto para cambiar el rumbo, que es lo mismo que decir que in mente dispone de un programa mejor que el de Zapatero. Entonces, ¿por qué en siete años en el Consejo de Ministros no hizo valer sus ideas para evitar el ridículo a su partido y trabajar en la consecución del pleno empleo prometido para esta legislatura?
EL “NO ES POR JODER” DE LEGUINA
El cambio que urge a este país no es Rubalcava ni Rajoy, pero sean cuando las convoquen las elecciones, ambos serán los candidatos con listas cerradas. Así interpretan la exigencia constitucional del funcionamiento democrático. Cuando en abril pasado Zapatero anunció que no sería candidato, Joaquín Leguina escribió: “No es por joder, lo juro, pero pienso que el anuncio de Zapatero asegurando que no se presentará de nuevo a las elecciones no traerá tranquilidad ni a los españoles ni a los socialistas, sino que amplía el frente de batalla rn un país que está perplejo contemplando tanto melón abierto”. Pero lo más certero del demoledor artículo de Leguina está en este párrafo: “Si realmente Rodríguez Zapatero hubiera querido provocar un giro con los menores costes para su partido, hubiera hecho lo siguiente: dimitir como presidente del Gobierno y que el Comité Federal eligiera una persona para sustituirlo al frente del Ejecutivo y, previo paso por el Congreso, si supera la investidura, presidir el Gobienro hasta 2012, y si no la supera, ir como cabeza de lista a las elecciones anticipadas”.
A estas alturas, la impresión es que Zapatero tampoco cumplirá la palabra de “hasta el último día”. Los ministros ya están en precampaña electoral. Tal vez la estrategia es que esperan un verano que abarrote España de turistas y cuando el paro se reduzca un pelín durante un par de meses, lo utilizarán como argumento de que ya está aquí la prometida recuperación económica. Y Zapatero, rehén de la Moncloa, hará lo que le mandan: disolver las Cámaras antes del “último día”, o sea antes del idus de marzo.