NUEVAS INFRAESTRUCTURAS SIN PLAN, SIN CUARTOS Y CON PROPAGANDA ENGAÑOSA
Según el Plan de Aforos de 2005, la estación de Currro de la carretera PO-531, de Pontevedra a Baión, registró una IMD de 20.123 vehículos con el 15% de pesados (Más de 3.000 camiones diarios). En la mal llamada Vía Rápida de O Salnés (en realidad era una carretera convencional sin peatones), en la estación de Curro registraba una IMD de 14.950 vehículos (Con una media de más de 2.000 vehículos pesados al día), en Sanxenxo 12.236 que al terminar en A Lanzada descendía a 7.996. La IMD de la OU-540, de Ourense a la frontera portuguesa por Celanova, era en Loiro de 9.763, en Manchica de 6.611 y en Bande de 2.492 que al aproximarse a Lobio era sólo de 1.483 con un 15% de tráfico pesado.
Abierta la autovía AG-56, de Santiago a Brión, que reduce el tráfico de la AC-543, de Vidán a Roxos, con una IMD el último año de 29.772, las carreteras PO-531, de Pontevedra a Baión (Vilagarcía) y PO-308, de Pontevedra a A Lanzada, son las de mayor circulación de Galicia. La PO-531 se convertirá en autovía en el tramo de Baión a Curro, mientras que el tramo de Curro a Pontevedra lo someten a un "maquillaje", pues eso es lo que debe querer decir la Consellería de Caride cuando en nota oficial sobre la ampliación de la capacidad de esta infraestructura (8,5 km y 26 millones de euros) reconoce que "soporta un elevado porcentaje de tráfico, que aumentará con los nuevos polígonos industriales" que es "una zona saturada de edificaciones". Según la Consellería, "las actuaciones a realizar mantendrán la consideración de la PO-531 como una carretera convencional abierta, mejorándola con la instalación de glorietas que ayudarán a reducir la velocidad y a facilitar los accesos vecinales facilitando su permeabilidad" (Construir autovías para desembocar en una carretera convencional abierta sobre la que se actuará para reducir la velocidad es ponerle embudos a la circulación).
Con el traspaso de carreteras a la Comunidad Autónoma gallega en 1982, recibió Galicia la C-531, de Vilagarcía a Xinzo de Limia por Pontevedra, Ponte Caldelas y Celanova. Desde hace unos años, la Administración autonómica partió esa carretera en cinco con estas denominaciones y claves: PO-531, de Baión a Pontevedra; PO-532, de Pontevedra a Ponte Caldelas; PO-255, de Ponte Caldelas a Petán (A Cañiza); PO-406, de A Cañiza a Filgueira, después de cruzar la N-120 y la A-52, cambia de provincia y continúa por la OU-531, de Cortegada a Xinzo de Limia. Las cinco carreteras en que se dividió la antigua comarcal C-531 son de competencia autonómica, sin embargo, el tramo entre Pontevedra y Curro lo deja la Consellería para el ministerio de Fomento, o eso dice en nota oficial del 27 de diciembre de 2007: "El Ministerio de Fomento ya estudia la conexión entre la circunvalación de Pontevedra (que forma parte de la nueva autovía A-57 Pontevedra-Autovía Rías Baixas) y la nueva conexión en autovía desde Curro, de forma que será esta futura conexión la que dará continuidad a las autovías de O Salnés y Baión (Vilagarcía)-Curro hasta la ciudad de Pontevedra". O sea, el actual Gobierno de Galicia deja para Fomento una infraestructura exclusiva de su competencia, cuando además Fomento sólo habla de la autovía de Pontevedra a Confurco con un ramal a Vigo como alternativa al puente de Rande.
Al tiempo que por la supresión de peajes en Rande y A Barcala de la AP-9, la Xunta bipartita aceptó pagar 3 millones de euros anuales hasta 2048, una cantidad igual abonará Fomento, de quien depende la autopista privada. Los tributos de Audasa (IVA, sociedades, etc) los recauda el ministerio de Hacienda. Y está ahí el dato del anuario estadístico del ministerio de Fomento: las inversiones medias del Estado en la red de carreteras en el período 2002-2006 ha sido en Galicia de 78,81 euros por kilómetro de red, mientras que la media nacional alcanzó los 113,14. Las autovías de Lugo-Ourense y Lugo-Santiago deben llevar un retraso de dos años, pues están licitando los primeros tramos, alguno con un período de ejecución de 39 meses... Si se presiona como debe ser puede que se consiga su conclusión en 2012. Y ello por no destinar medios económicos suficientes. Pero ahí están una batería de promesas de Fomento: autovías a Ponferrada, Pontevedra-Confurco, Vigo-Mos, Sigüeiro-Padrón, etc. La conselleira Caride manifestó en junio de 2006 que la Xunta ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que Fomento asuma competencias en todo el trazado de la autopista Santiago-Ourense. Fomento no le hizo ni caso. Un par de semanas antes ya el conselleiro de Economía había firmado un préstamo de 40 millones de euros con La Caixa para terminar la AP-53. La autopista de peaje desde Santiago termina en el Alto de Santo Domingo y se continuará con una autovía libre de peaje que paga la Xunta después de reconocer que "la nueva vía permitirá descargar el tráfico que soporta la carretera N-525". O sea, la Xunta asumiendo competencias que corresponden a Fomento y de paso ayudando a mejorar el negocio de la autopista más cara de España. En vez de actuar como gobierno de una comunidad autónoma, más bien se comporta como una sucursal del Gobierno central.
LAS SIETE CURVAS DE CURRO
La C-531 era un desastre de carretera. Era famosa por los múltiples accidentes que se registraban en las conocidas "siete curvas de Curro". Entre 1979 y 1981, cuando gobernaba la difunta Ucedé, siendo ministro de Obras Públicas, Jesús Sancho Rof, se suprimieron las curvas de Curro y alguna otra, se ensanchó la calzada y se mejoró el pavimento entre Pontevedra y Vilagarcía. A partir de ahí el trayecto casi se convirtió en una conurbación. Los núcleos de población existentes crecieron y surgieron otros nuevos, así como implantaciones comerciales e industriales. Los vecinos asentados al borde de esta carretera rechazan el proyecto de reforma de la Consellería de Política Territorial, pero el departamento de María José Caride no se prestó a escuchar. Cuando la presión vecinal recurrió a la manifestación y los cortes de tráfico, además de llenar los bordes de la PO-531 de cruces (de madera rústica con el aviso de "pobo morto") y pancartas con leyendas varias ("Proxecto non", "Proxecto basura", "Non os abusos", "Non o proxecto, queremos solucións", "quérennos roubar as casas"...) que remarcan la extralimitación de la Consellería, no tuvieron más remedio que dialogar con los afectados. Lo mismo ocurre en la PO-308 por la reforma de un tramo de Poio, o en la PO-504, de Sanxenxo a Vilalonga (IMD 8.509), que ojalá todas las carreteras autonómicas tuviesen su nivel de seguridad vial. Al final las presiones vecinales forzaron a la Consellería a escuchar y a admitir que los vecinos tenían razón. Ahora el departamento de Caride, en el caso de la PO-531, promete modificaciones que estima tardarán dos meses en preparar y después volverán a hablar con los afectados. Y los vecinos suspenden las movilizaciones durante dos meses.
La PO-531, en el tramo de San Caetano a Curro, en datos de 2005 para poder comparar con la VG-4.1 (como llaman ultimamente a la Vía Rápida de O Salnés), tiene un IMD de 20.123 vehículos frente a los 14.950 de la VG-4.1, una diferencia de 5.173 vehículos. La variación mensual de la IMD de la PO-531 tiene su mínimo en enero con 18.507 vehículos y su máximo de 22.048 en julio, mientras que el mínimo de la VG-4.1 se da también en enero con 10.679 y el máximo en agosto con 24.788. La VG-4.1 sólo supera la IMD de la PO-531 en julio y en agosto.
En los meses de julio y agosto, en la salida de Curro de la VG-4.1 eran frecuentes las grandes colas para dirigirse a la PO-531. Cuando la VG-4.1 sea autovía, con dos carriles para desembocar en una vía con uno solo, volverán las retenciones de salida, a no ser que todos los vehículos tomen la autopista de peaje, ya que la PO-531 no podrá ser alternativa de la AP-9. Será un agobio.
La PO-531, con un 25,7% más tráfico que la VG-4.1, continuará siendo una carretera convencional abierta, mientras que la mal llamada vía rápida, sin peatones y sin acceso de los predios colindantes, se convierte en autovía. Esto es un dislate. O se convierten las dos en autovías, o se debieran dejar las cosas como estaban, habilitando la inmensa red de carreteras de O Salnés para encauzar el tráfico de fin de semana hacia las playas. Aquí no es que falte un Plan de Infraestructuras, es que tampoco funciona el sentido común. Se están haciendo nuevas infraestructuras, que ya estaban programas por el gobierno anterior, y sin cuartos. A base de peaje en la sombra, la Xunta hipoteca la planificación racional de las infraestructuras. Y todo aderezado con propaganda engañosa. La amortización de la inversión que costeará la empresa concesionaria se hará por pagos mensuales durante años. No pagarán los usuarios, pero sí todos los ciudadanos. Por ejemplo, la concesionaria de una pequeña autovía presupuestada en 108 millones de euros, percibirá hasta 2035 cuando menos 183 millones. Un buen negocio para las constructoras concesionarias, a costa de los impuestos de todos los ciudadanos, usen o no la pequeña autovía.