Casi nadie se sumó a la petición de Juan Ramón Quintás Seoane, presidente de la CECA, de adelantar las elecciones generales en caso de no llegar al consenso para el pacto social. ¿Qué se ganaría con el adelanto electoral? Serían candidatos de los grandes partidos los mismos: José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey. Ambos, en el barómetro del CIS de julio, no alcanzaron el aprobado, ya que el presidente del Gobierno logró una puntuación de 4,27 y 3,55 el jefe de la oposición, siendo de destacar que tampoco llegó a 5 ningún ministro del Gobierno, si bien lo rozó (4,99) Alfredo Pérez Rubalcava. En cuanto a quién votarían de celebrarse elecciones mañana, el 28,4% respondió que lo haría por el PSOE y el 23,9 por el PP. El sondeo del CIS deja claro que en aquel momento las cosas seguirían más o menos igual. Entonces, ¿para qué gastar millones de euros en una nueva consulta electoral? Zapatero y Rajoy se obstinan en demostrar que no son la solución. Lo de Zapatero es aferrarse al cargo, aunque cada vez lo tiene más difícil porque la inteligencia económica del PSOE empieza a huir de él.
Las subvenciones estatales a los partidos políticos en 2004, según el informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas, tanto para funcionamiento como por las campañas electorales, ascendieron a 269,6 millones de euros (44.860 millones de las antiguas pesetas, ¡una pasta!), de los cuales el Partido Popular recibió 96,3 millones, el PSOE 86,2 y el PSC, 14,5 millones de euros. ¿También será esto política social? Por si no fuera suficiente la elevada financiación pública, el Tribunal de Cuentas ha constatado que la deuda con entidades de crédito contabilizada correspondiente a las formaciones políticas con representación en el Congreso de los Diputados suma 177,6 millones de euros.
A LOS NACIONALISTAS DEBE ZAPATERO LA SEGUNDA INVESTIDURA
En las elecciones generales españolas, los electores no nombran al presidente del Gobierno, sino que eligen a 350 diputados que van en las listas cerradas arregladas por las cúpulas de los respectivos partidos. Zapatero se autocolocó primero en la lista cerrada por Madrid, y dicha lista obtuvo el 5,4% de los votantes de España. Rajoy también se puso en el primer lugar de la lista cerrada por la misma provincia, y los votos obtenidos fueron el 6,7% del total de España. En el conjunto de todas las provincias, el PSOE sumó el 43,3% de los votos y el PP se quedó en el 39,8%. No hace falta advertir que las listas provinciales de cada uno de estos partidos se llenan con los candidatos que quieren sus líderes nacionales. Si las listas fuesen abiertas, ¿obtendrían Zapatero y Rajoy el mismo número de votos que con las listas cerradas? Mantener la ley electoral con listas cerradas es como mantener una cojera democrática. Así se pasan por el arco del triunfo el precepto constitucional que dice: "Los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados por mandato imperativo". Sin embargo, todos los días hacen lo que le manda el jefe, de lo contrario pondrían fin a su actividad política. Cabe recordar que Zapatero obtuvo la investidura en segunda votación con 169 votos de los diputados socialistas, 158 del PP, ERC y UPyD y 23 abstenciones. Sin la abstención de los nacionalistas (CiU, PNV y BNG: 19 votos), Zapatero no sería elegido presidente, lo que obligaría a proponer otro candidato. Y si las propuestas siguientes no lograsen más votos a favor que en contra, transcurrido el plazo de dos meses se convocarían nuevas elecciones.
La crisis económica, en vísperas de las elecciones europeas, comenzó a presentar lo que Elena Salgado, ministra de Economía, denominó "brotes verdes". Pero pasada el agua de mayo, tomaron color amarillo, incluso ya superan el castaño oscuro. Poco antes de las elecciones generales del 9 de marzo, Zapatero declaró que hablar de crisis económica en España "es una falacia, puro catastrofismo". Hubo que esperar a julio de 2008, para que Zapatero se refiriese a la situación económica como crisis: ". "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad". Algunos millones sí tienen dificultades. Tres ex ministros socialistas, que fueron en las listas electorales, han dejado el escaño. A Ramón Jáuregui, que estaba realizando una labor importante en el Congreso de los Diputados, lo largaron al Parlamento europeo, como número dos de la lista también cerrada. Y allá se fue sintiendo pena. El PSOE de Zapatero, con Blanco de monaguillo o de misionero en el planeta Pajín, fue apartando de la primera línea política a los mejores. Zapatero con mucha frecuencia hace giros de 360 grados, que es como no moverse, cuando lo que necesita la economía española es un cambio de rumbo de 180 grados para detener la destrucción de empleo, dejando atrás la demagogia. Un día sí y otro también Zapatero incurre en contradicciones. En vísperas electorales, Zapatero bautizó la legislatura 2008-2012 como la del pleno empleo: "Mi objetivo en la próxima legislatura es el pleno empleo. Debemos de aspirar a acercarnos a los dos millones de puestos de trabajo en la próxima legislatura para incrementar nuestra situación en el empleo. No es muestra de un optimismo sin fundamento, es el resultado del trabajo que se ha hecho en estos cuatro años y la confianza que tenemos en la sociedad española". Desde que largó esa profecia hasta agosto de 2009, según las estadísticas del paro registrado, se han destruido 1.590.000 empleos. A principios de año, Financial Times presagiaba que "España va camino de sufrir la mayor recesión de Europa", pese a que Zapatero se afana en decir que estamos mejor preparados que nuestros vecinos europeos para salir de la crisis, siguen sumándose los analistas que creen que España sufrirá "la mayor recesión de Europa". Mes a mes se confirma tan triste predicción. La pasada semana la OCDE advertía que la crisis económica provocará en España 2,7 millones de nuevos parados entre 2007 y 2010, que situarán la cifra total de desempleos en 4,5 millones al término del próximo año. Hace tan sólo unos días era el socialista Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, quien apelaba a buscar una solución "entre todos" a lo que considera el problema "más importante y específico" de los que afectan a la economía española en este momento, el paro y la destrucción de empleo porque, según sus palabras, "no lo puede hacer solo un Gobierno". Entonces, el Gobierno como caido de las nubes ha puesto en circulación la distracción de la subida de los impuestos, que no pasó de un "diálogo de besugos". No obstante, se habla mucho y desde hace tiempo de "diálogo social" donde no hay diálogo, pues que se sepa ni se ha consultado al Consejo Económico y Social de España, donde están los sindicatos, las patronales, las organizaciones profesionales de los sectores agrarios, marítimo-pesquero, economía social, consumidores y usuarios y los expertos. El CES se ha creado recogiendo un mandato constitucional para reforzar, según la ley, "la participación de los agentes económicos y sociales en la vida económica y social, reafirmando su papel en el desarrollo del Estado Social y Democrático de Derecho". También está en la ley que "sirve de plataforma institucional permanente de diálogo y deliberación, en la medida en que constituye el único órgano donde están representados un amplio conjunto de organizaciones socio profesionales". En vez de utilizar el CES, se han aferrado al "diálogo social" que no pasó de un "diálogo de sordos" del Gobierno y UGT y CCOO contra la patronal.
Ya en abril pasado, el ex ministro socialista Javier Sáenz Cosculluela habló de corregir el tiro con un gobierno de concentración. En un reciente editorial de El País se puede leer: "Si el Gobierno que preside Zapatero desea alejarse de la pendiente por la que se está precipitando y asegurar su continuidad, y, lo que es más importante, liderar la recuperación económica y no la marcha hacia el abismo, es preciso un cambio". (Sin el apoyo de El País y la Cadena Ser, Zapatero no hubiera repetido como presidente del Gobierno).
NINGÚN PARTIDO ATIENDE LA PETICIÓN DE LISTAS ABIERTAS
La solución es buscar otro presidente. Y ello es posible, de acuerdo con la Constitución, sin adelantar las elecciones. Sólo tiene que dimitir Zapatero, lo cual ya tarda en producirse. Según el artículo 99 de la Constitución, "después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno". El grupo socialista, como mayoritario, puede proponer un candidato que no sea diputado. En la filas socialistas hay más de uno más capacitado que Zapatero para dirigir el Gobierno. Una opción muy digna podía ser Manuel Marín, experto en política exterior y que fue comisario europeo durante una década. Presidió el Congreso de los Diputados durante la última legislatura, con talante muy institucional, por eso le han retirado de la política. Zapatero fue enviando al desván de los recuerdos a los mejores, a los que le hacían sombra. Si la propuesta de Manuel Marín se llegase a formular y la Cámara la refrendase con un mínimo de 176 diputados, España tendría el primer presidente que habla inglés. Y que no haría el ridículo por esos mundos de Dios como está haciendo España con los dos últimos presidentes. La Constitución no prohibe las elecciones con listas abiertas, pero la imponen los partidos para mangonear y desvirtuar la democracia. Con las listas abiertas los votantes eligen a sus representantes. Con las listas cerradas hacen representantes a los que quieren las cúpulas de los partidos políticos. Finlandia, Suiza o Luxemburgo han optado por el sistema de listas abiertas. Hace bastantes años que suenan voces pidiendo listas abiertas y desbloqueadas, pero los Gobiernos que se suceden en el poder conservan el funcionamiento oligárquico de sus partidos. Y si en en las listas figuran corruptos, o los votas o te quedas en casa.