Estamos en el Año Internacional de la Patata. La declaración se inició en 2005 cuando la FAO solicitó del secretario general de Naciones Unidas el reconocimiento de la patata como alimento básico para la población mundial. Y el 22 de diciembre de 2005, la ONU declaró 2008 como el Año Internacional de
"LAS PROMESAS NO SIRVEN PARA DAR DE COMER"
La patata es un alimento excepcional y muy nutritivo. El 75% de su peso es agua y en el resto entran hidratos de carbono, proteínas, lípidos, fibra, vitaminas (C, B6 y algo de niacina, riboflavina y tiamina) y una larga relación de elementos minerales: potasio, azufre, fósforo, cloro, magnesio, sodio, hierro, calcio, iodo, aluminio, silicio, zinc, bromo, cobre, boro, níquel, molibdeno, litio, manganeso... Con tal diversidad de sustancias, se considera que este alimento puede ayudar a reducir la mortalidad debida a la malnutrición. En el mundo hay más de 800 millones de hambrientos. Y la cifra crece.El director general de la FAO ha dicho a los líderes mundiales: las promesas no sirven para dar de comer. Unos seis millones de niños mueren cada año de hambre en el mundo. El consumo de patata disminuye en Europa, pero aumenta en los países en vías de desarrollo, donde actualmente comen el doble de patatas que hace cuarenta años. China es actualmente el principal productor de patatas del mundo, superando a Estados Unidos, Europa y Rusia. Aún así, la media 1998-2000 de consumo per cápita en la UE-15 estaba en 80 kilos (Irlanda y Portugal superaban los 120 y España alcanzaba los 80), mientras que Africa consumía sobre los 14 kilos, América latina 24, Asia-Oceanía 26 y América del Norte 58. La patata aportó en 2005 para la alimentación humana mundial más de 218 millones de toneladas.
España cultivó en 2005 un total de 94.998 hectáreas que dieron 2.563.464 toneladas. En 1996, la superficie de patatal estaba en 180.066 hectáreas con una producción de 3.855.708 tonelas. En una década se redujo el plantío en un 47%, en tanto que los tubérculos cosechados aumentaron en más de un 50%. Han mejorado los rendimientos al pasar de 21,4 a 26,9 toneladas por hectárea, no obstante, Europa, en 1996, ya recogía 32 toneladas por hectárea, Holanda 37,5 y Estados Unidos 39. España en este último año importó 400.023 toneladas y exportó 165.391. En 2005, las importaciones españolas llegaron a 802.423 toneladas, de las cuales 552.811 procedían de Francia. Las exportaciones alcanzaron las 264.335 toneladas, con un 40% destinadas a Portugal. España pasó de cultivar una media de 272.000 hectáreas en el período 1989-91, con un rendimiento por hectárea de 19.459 kilos, a 104.000 hectáreas en 2003 con una producción de 26.359 kilos por hectárea, año en el que el rendimiento promedio europeo alcanzó los 33.907 kilos, que Alemania elevó a 36.028, Dinamarca a 39.222, Francia a 40.433, Holanda a 40.685 y Estados Unidos a 41.120 kilos por hectárea.
EL CASO DE GALICIA
En el año 2003, según la Consellería de Medio Rural y el SITGA (Sistema de Información Territorial de Galicia), la superficie gallega dedicada a patatas fue de 21.731 hectáreas con una producción de 513.646 toneladas, lo que supone un rendimiento de 23.636 kilos por hectárea, tanto como 2.736 kilos menos que el promedio español. En 1902 el rendimiento del patatal gallego fue de 8.220 kilos, alcanzando en el período 1925-1935 los 15.690 kilos, en 1940 desciende a 8.405, dato que se puede vincular con la aparición del escarabajo y el descubrimiento de las enfermedades de virus a partir de 1936, que se sumaron al mildiu de principios de siglo. En 1980, con un rendimiento de 16.256 kilos por hectárea, se superan los 15.690 de la década 1925-1935. En 1996 el rendimiento todavía sigue en los 16.256 kilos frente a los 21.412 de España, cultivando Galicia el 31% del plantío con el 23,5% de la producción.
Juan Rof Codina escribe, en 1962, en la Revista de Economía de Galicia sobre la labor meritísima de Gallástegui al introducir el cultivo de variedades de patatas de gran producción: "Conceptuando deficientes los rendimientos de las patatas corrientes en la región, realizó en la Misión Biológica y en el campo de Vigo y provincia de Lugo, ensayos del cultivo de nuevas variedades. Llevó a cabo la experimentación, con cerca de cincuenta variedades de patatas nacionales y extranjeras, demostrando que podían lograrse producciones superiores a 30.000 y 40.000 kilos por hectárea. Así consiguió propagar el cultivo de las variedades de mayor producción, y de entre ellas las más resistentes a las virosis y epifitias reinantes, y mediante la actuación de la Misión Biológica, del Sindicato de Productores de Semilla y posteriormente por el de "Selección de la patata de siembra", está adquiriendo el cultivo de la patata un gran desarrollo, y en la actualidad se ha convertido en el más remunerador de la agricultura regional, alcanzándose rendimientos superiores a los calculados".
En la misma revista, pero de 1964, da cuenta Valentín Arias López, maestro-director de la Escuela Primaria de Orientación Agrícola Granja Barreiros, de los resultados de un "concurso de cultivos", entre las escuelas nacionales de la provincia de Lugo, convocado por la Inspección de Enseñanza Primaria. El concurso consistía en que "los niños de cada escuela, dirigidos por su maestro y utilizando abonos, semillas y demás que facilita la Inspección, establezcan parcelas mínimas de los cultivos de mayor importancia en la localidad, al modo que la técnica agronómica moderna aconseja, en las mismas fincas que los padres de los niños dedican a igual cultivo, pero a la manera rutinaria tradicional. Su finalidad es enseñar a los niños a cultivar con arreglo a las modernas técnicas y mostrar a los padres las ventajas de este modo de cultivar". Tras explicar las normas de cultivo, que incluía el estiércol y los abonos minerales y tubérculos enteros de semilla certificada, expone Arias López que determinadas las producciones en todas las fincas -unas 25 en total, ubicadas en cuatro parroquias-, obtuvieron los siguientes resultados:
Año 1959: Producción en los cultivos establecidos por los niños, 41.000 kilos por hectárea.
Producción con la misma variedad, en cultivos tradicionales, 20.000 kilos por hectárea.
Año 1960: Producción en los cultivos establecidos por los niños, 35.000 kilos.
Producción con la misma variedad, en cultivos tradicionales, 19.500 kilos.
En el año 1960, el rendimiento medio por hectárea de las 90.960 dedicadas a patatas en Galicia, fue de 13.970 kilos. Los niños con las instrucciones de los maestros han doblado la producción de los cultivos tradicionales. En 1961, Extensión Agraria realizó ensayos en las parroquias de Frollais (Samos) y Santiago da Veiga, Fontao y Corvelle (Sarria), en fincas de los agricultores que se prestaron a ello, que además aportaban el trabajo y el abono orgánico. Extensión Agraria proporcionaba semillas, asistencia técnica, productos contra plagas y enfermedades y abonos minerales. En las ocho variedades ensayadas los rendimientos han sido superiores en aquellos cultivos que fertilizaban con estiércol y abonos minerales sobre aquellos que unicamente empleaban abono orgánico. En las abonadas correctamente se han alcanzando rendimientos de 28.000 kilos por hectárea con la variedad Víctor, 27.200 con la Palogán, 35.264 con Goya y 29.300 con Royal Kidney. Se registraron importantes diferencias de unas parroquias a otras, siendo la de Santiago da Veiga la de mayores producciones, con rendimientos de 42.200 kilos con la variedad Bintge, 43.980 kilos con la Kennebec, 44.000 con la Palogán, 50.700 con la Heida, 59.500 con la Gineke y 67.300 con la Goya. En la misma parroquia en ensayos con fertilización de abono orgánico los rendimientos descendían, aún así con la variedad Bintge se alcanzaban 30.160 kilos por hectárea y 38.768 con la Palogán certificada. Hay que advertir que a la hora de la recolección y control de rendimientos, se convocaba a los vecinos a presenciar y participar en las labores.
Estos datos reflejan el retroceso que vive el cultivo gallego de la patata a medida que corren los años. En 2004, último año en que muestra estadísticas la consellería de Medio Rural, con sus 22.776 kilos por hectárea, está muy lejos de alcanzar los rendimientos que lograron los niños hace casi medio siglo o los ensayos con asesoramiento de los agentes de Extensión Agraria.
Los suelos ligeros y el clima húmedo de Galicia resultan idóneos para el cultivo del tubérculo, pero no encuentran aún hoy correspondencia en la productividad del plantío. ¿Por qué los rendimientos en Galicia son más bajos que en Holanda? Es un fallo del sistema educativo. ¿Dónde está en Galicia la escuela práctica que enseñe al agricultor las prácticas agrícolas para producir más y mejores patatas? Hace poco más o menos un siglo que se investigaron nuevas variedades, abonado, degeneración de la simiente, etc. Pero hasta 1927 los resultados de las investigaciones se pierden en los archivos. A partir de esa fecha las cosas cambian con la llegada de Cruz Gallástegui, que inicia en la Misión Biológica el estudio de más de 150 variedades procedentes de Holanda, Escocia y Alemania, junto con algunas gallegas como la"Cazona", la "Americana", la "Blanca de Carballo"... Hace medio siglo, en "El campo gallego", editado en Argentina, escribía Cruz Gallástegui Unamuno:
"La patata puede también y debe elevar sus rendimientos, empleando mayores dosis de abonos nitrogenados y potásicos y utilizando para siembra variedades más aptas para nuestro suelo y simiente sana de procedencia garantizada. Se trata de un cultivo muy caro por el gasto en estiércol, en patata de siembra, tratamiento de enfermedades y mucha mano de obra. Y necesario es lograr las máximas cosechas para que sea rentable. Elevar su producción actual de 12.000 kilos por hectárea a 25.000 kilos como mínimo y alcanzar si es posible los 35.000. La tierra granítica de la región es ideal, como ninguna de España, para llegar a ello y el hecho de que el clima lo permite sin necesidad de riego, que es factor enormemente encarecedor de la producción en otras regiones, harán que la nuestra vuelva a ser la patatera por excelencia"
EL APOSTOLADO DE DIVULGAR
Medio siglo después la situación del cultivo de la patata en Galicia es peor que en tiempos de Gallástegui. Se investiga poco o nada, y por encima los resultados pueden que estén archivados en centros situados lejos de Galicia. Los ensayos de Gallástegui, en una Misión Biológica con pocos medios, tuvieron que limitarse a variedades importadas. "Fue -escribe Pousa Antelo, en 1962- la primera labor seria y metódica realizada en España con vistas a la mejora de un cultivo de tanta transcendencia para el abastecimiento nacional". Los resultados de los trabajos de Gallástegui se trasladaban a los agricultores, pero aún fue más allá ya que junto con Daniel de la Sota creó el Sindicato de Productores de Semillas. Daniel de la Sota, presidente del Sindicato, en entrevista con Juan Carballeira publicada el 17 de julio de 1934, en El Pueblo Gallego, declara que "el Sindicato de Productores de Semillas nació como necesaria proyección de la labor de la Misión Biológica de Galicia. Mientras ésta es la "técnica", el laboratorio, el Sindicato tiene a su cargo la función social, la realización en la práctica, de la obra de aquélla. No iba a quedarse en pura teoría la labor de Gallástegui. Era preciso, pues, verterla en el campo, divulgarla entre nuestros labradores enrolándolos en la gran empresa de inaugurar nuevos caminos para el mejoramiento del agro gallego... Cuando la Misión Biológica estuvo bien afincada, a cubierto de todo obstáculo y con una seria labor en disposición de plasmar en la realidad viva más allá del ensayo, entendimos que había que organizar una entidad filial que tuviese como función ese apostolado de divulgar y poner en práctica las enseñanzas y resultados logrados por aquella Estación Experimental".
La degeneración de la patata era preocupación constante del director de la Misión Biológica de Galicia, Cruz Gallástegui Unamuno, que en 1930 creó con Daniel de la Sota el Sindicato de Productores de Semillas para propagar entre los agricultores el cultivo de las variedades más aptas, resistentes y productivas. Para divulgar los avances de la investigación entre los agricultores, la Misión Biológica edita en 1933 el primer número del Boletín del Sindicato de Productores de Semillas, de periodicidad mensual hasta que desaparece en 1936. Para afrontar el problema de la degeneración, el Estado crea en 1934 la Estación de Mejora de la Patata, que se sitúa en Alava. La Misión Biológica, creada en abril 1921 por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, para potenciar los estudios de biología y genética vegetal y animal, comienza su andadura en Santiago de Compostela, en dependencias de la Escuela de Veterinaria, donde disponía de una parcela de media hectárea. Pero cuando se cierra este centro en la región más ganadera de España para dejar su sitio al Ramo de la Guerra, la Misión queda en la calle ya que las autoridades provinciales coruñesas se desentendieron de un centro que ya había logrado los primeros híbridos de maiz en Europa. Daniel de la Sota, presidente de la Diputación de Pontevedra, acogió en 1927 a la Misión Biológica.
Tras la incivil guerra, en 1939, la Misión Biológica pasó a depender del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. La transmisión de conocimientos que la Misión realizaba a los agricultores se terminó, si bien el Sindicato de Productores de Semillas no fue absorvido por el sindicato agrario vertical hasta 1945.
La Misión Biológica de Galicia con Gallástegui no sólo se ocupó de los híbridos de maiz y la mejora de la patata, también desarrolló una importante labor que comenzaba a modernizar la agricultura gallega con investigaciones sobre el centeno, los frutales, las hortalizas, las plantas forrajeras, el porcino... Con la incivil guerra aquella esperanza se truncó, y en cuanto a la investigación sobre la patata continuaron en otros centros pero en colaboración con la Estación de Mejora del Cultivo. Los resultados de los ensayos realizados en la finca del pazo de Cartelos, en el municipio lucense de Cartelos, a mediados del siglo pasado se han archivado en Vitoria. Los avances, si los hubo, no han llegado al cultivador.
Para otro día quedan más hechos sobre la patata gallega, cultivo en el que Galicia en menos de un siglo ha tropezado tropecientas veces en la misma piedra.